Antonio PÉREZ
03/07/2013
Ante el secuestro del presidente Evo Morales por parte de los Aliados europedos de EEUU, caben muchos comentarios. El primero que se nos ocurre es felicitar a Morales no sólo por haber salvado la vida sino también porque creemos que, si ahora no está despanzurrado en algún maizal europeo, ha sido precisamente por NO ser amigo de los gringos.
De lo contrario, de haber sido secuaz del Imperio, probablemente hubiera corrido la suerte de los presidentes amigos de USA, los Ferdinand Marcos, Noriega, Sadam Hussein, Gadafi y etcétera. El pretexto hubiera sido que llevaba al exespía Snowden de contrabando. Pero, esta vez, el presidente amigo no habría sido asesinado alevosamente sino que habría fallecido a
