miércoles, 1 de febrero de 2023

Desde el Confinamiento, N°. 73: ¿Anarcoindividualismo rima con Fascismo?

 EDITORIAL: Cuidado con los libertarianos

Los últimos años, y especialmente la reciente dictadura sanitaria, han puesto en evidencia que la incapacidad de reconstruir el movimiento libertario al final del Franquismo y la Guerra Fría no se debe a la acción del Estado mediante montajes como el Caso Scala, sino al colapso intelectual del anarquismo. Basta analizar lo que se discute en sus medios de comunicación y lo que dicen  sus intelectuales para ver que carece de alternativas al capitalismo actual.

Si se dejan de lado los artículos sobre la CNT y la revolución del 36, el resto son adaptaciones pintadas de rojo y negro del discurso actual del poder: difusión de la ideología identitaria y apoyo a nacionalismos, defensa de ideas misantrópicas como la liberación animal, o sectarias como el veganismo y la religión del ecologismo apocalíptico, y apoyo al decrecimiento o empobrecimiento voluntario. En cuanto a su análisis de la actualidad/realidad, no va más allá de repetir los análisis de la propaganda del poder y apoyar sus golpes por todo el globo.

Es lógico que así sea: carece de análisis del sistema de poder actual y sus ideas de cómo alcanzar la Icaría son un brindis al sol, ecos de la época en que surgió el anarquismo, producto de la revolución industrial y el choque cultural entre las masas campesinas que alimentaban las fábricas de las ciudades y sus enfrentamientos con una clase burguesa inexperta en la gestión social. Su hegemonía en el seno de la clase trabajadora no tardó en resquebrajarse tras la creación de la socialdemocracia por la pequeña burguesía y la aparición del bolchevismo, defensor de Estado obrero. La puesta en marcha del Estado del bienestar en una sociedad que ya estaba urbanizada y culturalmente adaptada al sistema capitalista maracorn el final del anarquismo como movimiento de masas, y a partir de entonces quedó brain dead; sus restos fueron entonces utilizados por el Capital financiero como arma contra el Capitalismo de Estado, su hermano bastardo, ya fuese en apoyo de movimientos anticomunistas como la insurrección de Hungría en 1956 o Solidarinosc en Polonia, o como apoyo intelectual en la Guera Fría cultural de la CIA.

Hoy día, el Capital financiero hace frente al fin del modelo neoliberal, y sus planificadores, el llamado Estado Profundo (1), son conscientes de las tensiones sociales que se avecinan. Para lograr una transición lo más pacífica posible al “fin de la abundancia” (Macron), siguiendo el modelo de la doctrina del shock están usando dos instrumentos de control social: el miedo a jinetes del apocalipsis como las epidemias, el holocausto nuclear o el apocalípsis climático, y pastorear a la sociedad mediante el argumento del bien común.

La izquierda era el instrumento ideal para lograrlo, y por ello se infiltraron las organizaciones de la izquierda de clase, tras el fin de la Guerra Fría intelectualmente poco más que zombies, transformándolas en la derecha de facto del sistema mediante su adopción de los pilares de la ideología posmoderna: dogmatismo (corrección política), autoritarismo (cultura de la cancelación) e irracionalismo (la confunsión de deseos con realidades). Debido a ello, desde hace una década se observa un fenómeno preocupante: mientras la izquierda abandonaba sus pilares, como el pensamiento crítico, el antiimperialismo o la lucha contra el poder/establishment, la derecha se ha dedicado a adaptarlos a su discurso para poder transformarse en la “izquierda” de facto del sistema.

Hoy día, el sector más “radical” de esta derecha transformada en pseudoizquierda son los llamados libertarianos, que se declaran enemigos del Estado y defensores del individualismo, pero que al mismo tiempo son defensores del mítico “mercado libre” y, como expone Rand en La rebelión de Atlas (Atlas Shrugged, 1957), defienden el liderazgo de los oligarcas sobre la sociedad. Debido a la reconfiguración actual del panorama político europeo implantando el modelo EEUU, los libertarianos podrían intentar sustituir al anarquismo como ideología antisistema en el caos que se avecina, Cuidao pues. 

NOTAS

(1) Dominic Cummings, quien fue asesor del primer ministro británico Boris Johnson, ha reconociso la existencia del Estado Profundo (Deep State); según él, “el estado profundo es real... (y) muy bueno, sensato, inteligente”; se trata de funcionarios experimentados que intentan “evitar que los idiotas que ganan elecciones hagan cosas terribles... Muchas de las mejores cosas llevadas a cabo durante la pandemia se deben al Estado Profundo, que frustró los planes del político electo Matt Hancock, (ministro de salud) en beneficio del país”.


sábado, 21 de enero de 2023

Desde el Confinamiento, N°. 72: Guerra por Ucrania

EDITORIAL: La censura que no cesa

La escalada censora que se vive desde hace años en las redes sociales y el mundo digital en general ni es casual ni se debe a una pandemia o un conflicto bélico, sino que es algo planificado. Su puesta en marcha se debió a tres sucesos concatenados:

▪ 2012-2014: La derrota en las redes de la narrativa occidental sobre el intento de EEUU de destruir el Estado sirio para remoldear Oriente Medio en colaboración con la Hermandad Musulmana. Tras la intervención militar rusa, para tapar su derrota occidente se sacó de la chistera el cuento de hadas de la “revolución anarcofeminista” de Rojava en el territorio ocupado por EEUU y sus aliados.

▪ 2014-15: La derrota en las redes de la inverosimil narrativa occidental que justificaba un golpe de estado en Ucrania, puesto en marcha para evitar su entrada en la UEE, una zona de libre comercio rusa, y la posterior derrota de las fuerzas ucranianas apoyadas por occidente en la batalla de Debaltsevo a manos de fuerzas pro-rusas, que según la ex-canciller alemana Angela Merkel impulsó a occidente a firmar los acuerdos de Minsk en 2015, para ganar tiempo para poder hacer frente a Rusia.

▪ 2016: La llegada al poder del oligarca Trump, que pese a su mentalidad reaccionaria y defensa de la hegemonía de EEUU era impredecible y, por ello, incontrolable, lo que le convertía en una amenaza a las estrategias a largo plazo del Imperio estadounidense y su Complejo Militar-Industrial, principal beneficiario de las guerras imperiales estadounidenses

La respuesta de las oligarquías occidentales a la pérdida de control de la realidad percibida por sus súbditos dio lugar a la puesta en marcha de una censura cada vez mayor de la red:

1) A finales de 2016, los medios de comunicación en EEUU acuñaron el término Fake News para marcar y denunciar todo análisis o narrativa de la realidad contraria a los intereses de la olgarquía, imitando al ‘sanbenito’ que imponía la Inquisición a sus víctimas. De manera paralela se crearon los Fact-Checker, empresas dedicadas a localizar y marcar narrativas “inconvenientes” para facilitar su eliminación. Uno de los financiadores de estas empresas es George Soros, oligarca estadounidense que ya en 2014 había propuesto censurar internet. Para censurar contenidos de Facebook, por ejemplo, financió en 2016 una organización dedicada a “señalar noticias falsas”, y en 2020 estaba relacionado con 18 de las 20 personas dedicadas a la censura en esa red social.

2) En agosto de 2018 los oligarcas de Silicon Valley pusieron en marcha la era de la censura en internet. En un ataque coordinado, Facebook, Apple, Google y Twitter usando para justificarlo las cuentas de Infowars del ultraderechista Alex Jones.

3) En abril de 2019 entró en vigor en la EU una directiva que abre la puerta a la eliminación masiva de contenidos con la excusa de la defensa del copyright.

4) A comienzos de 2020, los oligarcas de Silicon Valley destruyeron la red social Parler en una acción coordinada (esta coordinación de los gigantes de Silicon Valley no era ninguna novedad: en 2015 un tribunal condenó a Google, Apple y varias empresas más por conspirar para mantener bajos los sueldos de sus +100.000 trabajadores).

5) A partir de 2020 la práctica de censurar redes sociales se convirtió en algo cotidiano con  la pandemia como excusa: los documentos internos de Twitter muestran las peticiones de censura del gobierno, y lo mismo sucedió en Facebook.

6) A finales de 2020 la censura empezó a borrar el pasado al cambiar de política archive.org, el “archivo de internet”, que aceptó borrar contenidos antiguos.

7) Desde marzo de 2022 la guerra de Ucrania tomó el relevo de la pandemia y se convirtió en la nueva excusa para ampliar la censura: DuckDuckGo, un buscador “alternativo”, anunció que favorecerá la narrativa ucraniana mediante la censura, y la Comisión Europea prohibió el acceso a webs rusas, a pesar de carecer de competencias para hacerlo.

8) A finales de 2022 la UE aprobó la puesta en marcha de la Digital services Act (DSA), cuyo objetivo es controlar los contenidos de las redes sociales introduciendo la figura de los censores de contenidos de redes sociales llamándolos “Trusted Flaggers”, papel ejercido por las empresas de Fact Checkers, que pasan así de señalar contenidos “incómodos” a encargarse de que sean eliminados. Al mismo tiempo, la DSA reduce los derechos de los usuarios, al no obligar a las redes sociales a reaccionar de inmediato a las quejas contra su censura de contenidos.

La amenaza constante de la censura y la dependencia de plataformas controladas por un puñado de oligarcas que trabajan estrechamente con los órganos represivos del Estado no auguran un futuro prometedor. Hay que volver al mundo real, sin intermediarios.


martes, 13 de diciembre de 2022

Desde el Confinamiento, N°. 71: El futuro del capitalismo

EDITORIAL: Identidades, pánico y sacrificio


Hace más de 75 años, al acabar la Segunda Guerra Mundial e iniciarse la Guerra fría, EEUU y UK pusieron en marcha una inmensa maquinaria propagandística para ahogar las voces que pedían una sociedad más igualitaria. El objetivo era apoyar cualquier corriente política o filosófica que, por debajo de su superficie ideológica, pudiese ser asimilable por el capitalismo y sirviese para hacer frente a la propaganda de Moscú. Como parte de esta operación, el gobierno británico puso en marcha el Information Research Department (IRD), para el cual George Orwell redactó su lista infame de personas simpatizantes con la URSS en el mundo de la cultura. En EEUU, la recién creada CIA creó el Congress for Cultural Freedom y puso a cargo a Tom Braden, que en su famoso artículo Estoy encantado de que la CIA sea inmoral explicó la lógica  de la Guerra Fría Cultural: " (el movimiento comunista) habían robado las grandes palabras... los delegados de países subdesarrollados en la ONU asumían que cualquiera que estuviese a favor de la “paz”, la “libertad” y la “justicia” debían de estar a favor del comunismo".


La solución fue aplicar la fórmula de “la unión hace la fuerza”: con financiación de la CIA canalizada a través de organizaciones como la Fundación Ford, el capitalismo impulsó al sector de la izquierda contrario a la URSS, desde la socialdemocracia a el trotskismo y los sectores anticomunistas del movimiento anarquista, como Gastón Leval (de ello habla Peirats en sus memorias).  Esta primera fase, puesta en marcha durante la etapa más dura de la Guerra Fría, cuyo objetivo era contrarrestar la influencia del comunismo sobre el movimiento obrero, fue desarticulada a finales de los 60, cuando se pasó a apoyar a la llamada “nueva izquierda”, usando las nuevas palabras de  movimientos sectoriales ajenos a la lucha de clases, como el ecologismo, la homosexualidad el feminismo y los derechos humanos (para ello se creó Amnistía Internacional). En la segunda y última etapa de la Guerra Fría dichos movimientos giraban en torno a una izquierda cuyo discurso se centraba en la igualdad y la lucha de clases. Tras la desintegración de la URSS, el capitalismo justificó su hegemonía global con las nuevas palabras, que sustituyeron la defensa de la igualdad y la lucha de clases en el espacio ideológico de la izquierda por movimientos identitarios de todo tipo enfrentados entre ellos (nacionalismo/etnicismo, LGTBetc, feminismos), así como un movimiento ecologista que  asumió una linea cada vez más apocalíptica y misantrópica.


Como explica en este número Fabio Vighi, el capitalismo actual se prepara para pasar a una nueva época y dejar atrás el modelo industrial, origen de la ilusión de la abundancia del modelo basado en el consumo. Como esto implica un empobrecimiento generalizado y el fin de los sistemas sanitarios, de pensiones o de educación del Estado del Bienestar, para hacer frente a la inevitable resistencia se está aplicando la doctrina del shock usando el pánico (al clima, al virus, al frío) para disciplinar a la sociedad exigiendo que se sacrifique por un supuesto “bien común”. La tarea actual de quien quiera una sociedad basada en la igualdad es organizar la resistencia contra sus planes, rechazando el miedo y odio que vomitan los colaboradores del Estado para evitar que nos organicemos. No hay tiempo que perder.


lunes, 28 de noviembre de 2022

Desde el Confinamiento, N°. 70: La Primera Internacional en Valladolid

EDITORIAL: Recuperar el pasado


Desde que se acuñase el término “Fachadolid” para referirse a Valladolid, sus habitantes hemos tenido que soportar ese sanbenito al viajar por el resto de España, sufriendo en muchos casos la desconfianza e incluso rechazo por parte de personas de izquierda. Además de ser rechazable per se, al ser injusto hacer cargar con la culpa de crímenes a personas que no han tenido nada que ver con ellos, en nuestro caso es más injusto por ser mentira.


“Fachadolid” condena al olvido a quienes se enfrentaron con las bandas fascistas durante la llamada Transición; borra de la memoria a quienes tuvieron que aprender a solas a organizarse de manera clandestina para resistir al fascismo y el Capital porque las organizaciones tradicionales había sido destruidas; silencia las voces de quienes se organizaron para luchar  contra el Franquismo al acabar la guerra civil; y, sobre todo, se burla de las víctimas de las masacres llevadas a cabo contra la población civil por las bandas de matones fascistas, que comían churros y bailaban mientras cantidades interminables de personas de izquierdas -o sospechosas de serlo- eran ejecutadas ante sus ojos, un espectáculo repugnante digno de los peores tiempos de la Inquisición, que ya sufrió Valladolid bajo Felipe II al ser un nido de “herejes”.


Quienes tenemos la suficiente edad recordamos haber visto  el miedo en los ojos, como aquel afilador a finales de los 80, que al hablar de las masacres bajaba la voz y miraba a su alrededor; haber oido las historias de fosas comunes de fusilados encontradas en los Montes Torozos al hacerse obras en el aeropuerto de Villanubla, o sobre explosiones de violencia entre los descendientes de las víctimas y de los verdugos en las fiestas los pueblos, porque el pasado en las familias nunca pasa del todo; o haber oido la dignidad en la boca de aquel vendedor de bocadillos, hijo de un alcalde del PSOE fusilado por el fascismo, que se negó a poner su apellido en una candidatura para no mancillar la memoria de su padre.


“Fachadolid”, en fin, es un término hijo del olvido de las víctimas del fascismo y de quienes lucharon contra el, y carece de base histórica alguna, más allá de la calenturienta mente de su inventor. Digno heredero de las mentiras con las que nos han machacado los propagandistas franquistas, es necesario erradicar esa palabreja, esa losa que quiere evitar que recuperemos el pasado, nuestro pasado, censurado, manipulado y destruido sistemáticamente. Desde estas páginas vamos a desenterrar, poco a poco, esa historia olvidada de nuestra ciudad.


domingo, 20 de noviembre de 2022

Desde el Confinamiento, N°. 69: Ricardo Flores Magón

EDITORIAL


Este presente año 2022 el Gobierno de México, con apoyo parlamentario, lo ha dedicado a la figura de Ricardo Flores Magón, ya que este 21 de noviembre se cumple el Centenario de su muerte. Curiosamente este anarquista está considerado ‘precursor’ de la Revolución Mexicana. 

Igualdad y Libertad son dos principios que van de la mano, esto es lo que diferencia al socialismo del liberalismo. La formación del Estado moderno hay ido paralela a la imposición de la economía de Mercado, o sea, capitalista, en las sociedades. (Mienten aquellos «neoliberales» que dicen que en nombre del «Libre Mercado» quieren menos Estado, pues lo necesitan para el bien de sus negocios y la explotación consecuente de sus conciudadanos asalariados.) Capital y Estado no rivalizan entre sí, se formaron y van juntos. Los efectos perniciosos del capitalismo produjeron como respuesta el socialismo, la lucha de clases es más consecuencia de la Historia que su motor. El socialismo tiene su origen en el liberalismo, pero es más avanzado al tratar el tema de la justicia social. A la rama antiautoritaria del socialismo lo llamamos anarquismo. En una sociedad estructurada de manera vertical o piramidal no hay Igualdad —sea con gobierno democrático o sea dictatorial—, donde unos mandan y otros obedezcan la relación es desigual: no hay Igualdad. Esto es irrefutable por mucho que se intente disfrazar.

El concepto de nación o patria justifica ideológicamente el Estado moderno y, por ende, el liberalismo. Nacionalismo riñe con socialismo, aunque lo mezclen algunos erróneamente. El anarquismo implica todo rechazo al patriotismo y sometimiento a todo tipo de Poder. Y en nombre del bien común no se puede oprimir a los individuos, ya que los individuos son productos sociales, así como las sociedades están compuestas de individuos. Los derechos individuales no chocan con los colectivos.

Resulta de en un Estado como el mexicano sus mandatarios decidan dedicar este año a un anarquista. Un anarquista que era lo contrario a lo que ellos representan. Simplemente por robar su legado y manipularlo, ya que este anarquista fue una figura popular y no gubernamental. Le atribuyen ser precursor de algo que nunca apoyó y que se llamó Revolución Mexicana.

Un anarquista que escribió cosas como éstas contra el patriotismo y los gobiernos:

«La patria es de los que la poseen, y los pobres nada poseen. La patria es la madre cariñosa del rico y la madrastra del pobre. La patria es el polizonte armado de un garrote, que nos arroja a puntapiés al fondo de un calabozo o nos pone el cordel en el pescuezo cuando no queremos obedecer las leyes escritas por los ricos en beneficio de los mismos ricos. La patria no es nuestra madre: ¡es nuestro verdugo!»

«Ante todo debo decir que me repugnan los Gobiernos. Estoy firmemente convencido de que no hay ni podrá haber un Gobierno bueno… Los Gobiernos son los guardianes de los intereses de las clases ricas y educadas, y los verdugos de los santos derechos del proletariado.»

Estos políticos mexicanos lo único que están haciendo es faltar a su memoria. Y lo peor es la pendejada de aquellos integrantes de la ‘nueva izquierda indefinida’ que critican su etapa ácrata, tachándola de sectaria e intransigente y, a su vez, ensalzan la parte inicial liberal de su activismo político sin tener en cuenta su evolución.


sábado, 5 de noviembre de 2022

Desde el Confinamiento, N°. 68: Cómics y anarquismo

EDITORIAL: Ni amnistías ni venganzas

Un antiguo alto cargo de la KGB dijo al final de la Guerra Fría que, mientras la prensa británica estaba (y está) censuradísima, los medios de comunicación de EEUU lo publicaban todo. La diferencia radicaba en que, por aquel entonces, en Europa existía una izquierda que fomentaba el pensamiento crítico, por lo que había que tener cuidado con la información que se difundía, mientras que en EEUU, donde el Capital de EEUU nunca permitió que se desarrollase una izquierda, no tenia esos problemas.

Lo cierto es que, mientras en la prensa de Europa prima la ley del silencio respecto a las salvajadas cometidas para “combatir el coronavirus”, la prensa de EEUU ha puesto en marcha un debate, iniciado por The Atlantic, importante publicación en la órbita del Partido Demócrata, partido que ha defendido a ultranza las mayores salvajadas con la excusa del “bien común”. En al artículo titulado “Declaremos una amnistía por la pandemia. Centrémonos en el futuro y solucionemos los problemas que aún debemos resolver” (Let’s declare a pandemic anmesty), publicado el pasado 31 de octubre, se propone olvidar los abusos de la pasada dictadura sanitaria, la mayor parte de ellos acientíficos e ilegales, que han provocado enormes -e innecesarios- sufrimientos. En otras palabras, el neoliberalismo progre de EEUU, que se ha dedicado durante las últimas décadas a repetir sin descanso que no se puede olvidar el pasado y que los crimenes cometidos no se deben olvidar, ahora que ver que se aproxima la hora en la que tendrá que dar explicaciones por su comportamiento dictatorial, sectario e inquisitorial, pide que lo olvidemos todo, porque ‘ambas partes cometieron errores’. En otras palabras, los verdugos de ayer, los que nos calumniaban acusándonos de ser “asesinos” y pedían que se nos eliminasen nuestros derechos legales, se nos encarcelase o, incluso, nos deseaban la muerte, pretenden equiparar sus salvajadas a la resistencia de sus víctimas.

En EEUU, un amplio sector de las víctimas ha exigido venganza por lo que han sufrido, como si se pudiera dar marcha atrás a millones de traumas infantiles, destrozos causados al sistema inmunitario de millones de personas, ruptura de relaciones con los que cuestionábamos las “vacunas”, o suicidios provocados por la soledad forzosa. Si esa pseudo izquierda inquisitorial y reaccionaria que tenemos intentase pedir una amnistía por su conducta criminal, en lugar de inútiles venganzas habría que exigir dos cosas: que nos devuelvan el sistema de sanidad pública que han destrozado, y que se asegure la neutralidad de las asociaciones de médicos, que han apoyado verdaderas salvajadas en favor de la Farmafia, prohibiéndolas recibir financiación de las compañías farmacéuticas.


viernes, 28 de octubre de 2022

Desde el Confinamiento, N°. 67: Farmafia

EDITORIAL: Luz de gas por doquier


Según Wikipedia, la "Luz de gas" es "un tipo de abuso psicológico en la que se hace a alguien cuestionar su propia realidad.​ Consiste en negar la realidad, dar por sucedido algo que nunca ocurrió o presentar información falsa con el fin de hacer dudar a la víctima de su memoria, de su percepción". El término tiene su origen en la obra de teatro Gas Light (1938), en la que un marido intenta convencer a su esposa de que está loca bajando las luces encendidas por gas en su casa, y luego negando que la luz cambia cuando su esposa lo señala.


El término es hoy más actual que nunca, como hemos visto tras la comparecencia ante el parlamento europeo de Janine Small, responsable de Pfizer de medicamentos para los países más avanzados económicamente, que son también los que han impuesto una dictadura del terror hipocondríaca. Ante la pregunta de si Pfizer había realizado alguna prueba para determinar si la vacuna prevenía la transmisión del Covid, Small dijo rotundamente “No”, para decir a continuación, riéndose, que a pesar de ello pusieron a la venta su medicamento porque tenían que “avanzar a la velocidad de la ciencia”.


De esta forma quedaba eliminado de un plumazo el pilar ideológico de los pasaportes Covid, que sirvieron para imponer un apartheid contra quienes nos negamos a inyectarnos las “vacunas”. Pues bien, no han tardado nada los guardianes de la verdad del Poder para salir inmediatamente a gritar que “nunca se dijo” que las vacunas impidieran la infección. Basta echar un vistazo a las redes sociales y buscar para encontrar infinidad de ejemplos de “expertos” asegurando que las supuestas vacunas “rompen la cadena de transmisión” o “evitan el contagio”, que por cierto pueden encontrarse en la cuenta de twitter de Pfizer, o en declaraciones del jefe de BioNTech, la empresa alemana que creó el medicamento inyectable de Pfizer.





Más importante que esta falsificación de la realidad ha sido el cambio de la definición de la palabra “vacuna” para poder aplicárselo a medicamentos inyectables que hay que inyectarse contínuamente (el gobierno inglés lo comparaba con recargar el móvil). En realidad, las supuestas “vacunas” son, según Stefan Oelrich, presidente de la división de productos farmacéuticos de Bayer, “un ejemplo de terapia genética y celular... (que) hace 2 años tenía una tasa de rechazo del 95%”.


Teniendo en cuenta que es la primera vez que se aprueba el uso (de emergencia) de terapias genéticas de ARNm; que Moderna, empresa creada para producir medicamentos ARNm y responsable de una de las dos “vacunas” más usadas, nunca antes había sacado al mercado un medicamento; o que Pfizer, la responsable de la “vacuna“ más vendida es una empresa que colecciona multas de cientos y miles de millones por sus prácticas mafiosas; por todo ello, sería lógico haber hecho lo que todo experimento sanitario requiere: consentimiento informado, receta, indemnizaciones por efectos secundarios,  seguimiento personalizado... Nada de esto se ha llevado a cabo.


Ahora -y no en el primer año de la pandemia, cuando los virus son más dañinos. Ahora, se dispara el número de personas que mueren repentinamente, la mortalidad infantil, hay una epidemia de cáncer nunca vista entre la juventud, así como un número impresionante de muertes por problemas cardiovasculares... Todos estos están reconocidos como posibles efectos secundarios de la vacuna (hay más de 200). Pero el tema es tabú, y mientras la gente cada vez se vacuna menos, desde el poder se asegura que “es el calor/cambio climático”, “los videojuegos", “dormir mucho”. El experimento genético, por supuesto, no es responsable de nada: ni siquiera existe.