viernes, 30 de abril de 2021

Desde el Confinamiento, N°34

EDITORIAL: Reestructuración silenciosa

No ha pasado mucho tiempo desde cuando los medios de comunicación se dedicaban a sembrar el miedo sobre la automatización en ciernes de la economía, que amenazaba con convertir en obsoleta la clase trabajadora. Estudios sin fin pronosticaban -en diversos grados y mediante diferentes gráficos- que la mitad de los puestos de trabajo caerían víctimas de esta nueva revolución industrial, así como que muchos empleos quedarían obsoletos y los seres humanos serían reemplazados por máquinas. Este proceso, se advertía, afectará especialmente a los trabajadores más cualificados, es decir, el segmento mejor pagado de la clase trabajadora, también conocido como clase media.

Lo que no quedaba claro en absoluto es cómo pensaban imponer los administradores de la muerte que gestionan esta locura en la que nos ha tocado vivir el paso perpetuo a los amplios sectores de la población afectados por dicha revolución. Pues bien, ese momento ha llegado y la respuesta está ante nuestros ojos: ha bastado un enemigo invisible (Trump dixit) para eliminar cualquier resistencia a la remodelación de la sociedad en función de los intereses de la élite de Silicon Valley, los señores feudales de la nueva era -o el nuevo orden, como lo ha llamado una ministra.

Ante nuestros ojos se produce un empobrecimiento rasante de la población, la desintegración de los restos de ese aparato anquilosado llamado estado del bienestar que ese había convertido en un obstáculo para el progreso progresado tecnológico-neoliberal y la imposición de la digitalización social. Ante la falta de resistencia, nos adentramos ahora en la fase crítica: las olas de despidos, que han empezado en el sector bancario, uno de los más afectados por la automatización, y no tardarán en extenderse a otros sectores. ¿Habrá resistencia a este proceso, que es silenciado sistemáticamente?

Los textos que incluimos en este numero son los siguientes:

  • El hombre contra la gente, por Agustín García Calvo
  • Sobre el auge del hiperindividualismo, por Rozali Telbis
  • El final del neoliberalismo progresista, por Nancy Fraser
  • Cómo las políticas de identidad pasaron de favorecer la inclusión a favorecer la división, por Amy Chua



domingo, 21 de marzo de 2021

Revista Amor y Rabia, N°76

CONTENIDO:

- INTRODUCCIÓN: La leyenda de Kronstadt un siglo después, por Rabioso 

- Kronstadt 1921, por Paul Avrich

- Paul Avrich, 1931-2006, por Kate Sharpley Library

- Un cronista apasionado del anarquismo, por Julie Herrada





lunes, 8 de marzo de 2021

Desde el Confinamiento, N°33

EDITORIAL: La necesidad de organizarse

Negras tormentas agitan los aires: cada vez es más evidente que el único efecto real que han tenido las medidas contra el Coronavirus ha sido el acelerar la polarización social entre ricos y pobres. Mientras los ricos ganaban dinero como nunca -los más ricos duplicaron su riqueza en un solo año-, la pobreza ha crecido a gran velocidad, algo que se ve reflejado en las colas del hambre y que las organizaciones caritativas han pasado en Madrid de ayudar a 400 familias al día a más de 4.000.

Y el problema es que esto no ha hecho más que comenzar, ya que los estados van a eliminar las medidas que han servido para camuflar el estado real de la economía. El resultado ya se está viendo en el número cada vez mayor de ERTEs que se transforman en EREs y en el creciente número de empresas en quiebra, y falta por ver que pasará cuando se acaben las medidas para retrasar que las empresas se declaren en bancarrota. A esto hay que añadir que las medidas contra el Coronavirus han tenido efectos ruinosos en la llamada clase media: el gastar los ahorros para evitar cerrar tiendas o pequeños negocios ha puesto al filo de la navaja a este sector de la población, que no es más que el sector mejor situado de la clase trabajadora; si la situación no mejora habrá una cascada de quiebras que se reflejará en el ascenso de la extrema derecha y de los grupos identitarios de todo tipo, algo que está empezando a pasar ya. 

Hoy como ayer, la única forma de hacer frente a esta situación es organizarse, y esto se está reflejando en el constante aumento de afiliación de los sindicatos anarcosindicalistas, únicos que son capaces de defender los intereses de la clase trabajadora al no ser una correa de transmisión de las mafias políticas. Pero esto no es suficiente: hay que pensar cómo poder luchar contra la ola de despidos que se avecina si las herramientas tradicionales para defendernos no están disponibles por la pandemia.

Los textos que incluimos en este numero son los siguientes:



domingo, 21 de febrero de 2021

Desde el Confinamiento, N°32

Para conmemorar el aniversario de la muerte de Kropotkin hace 100 años presentamos aquí una recopilación de textos sobre su vida y su contribución a la ciencia, centrada en recordar la importancia del apoyo mutuo como factor de la evolucion. A diferencia de muchos otros teóricos, el paso del tiempo ha dado la razón a Kropotkin, que tuvo que hacer frente en su tiempo a los defensores del llamado darwinismo social, una mala interpretación de las ideas de Darwin destinada a justificar la explotación y la distribución injusta de las riuquezas.

Para callar la boca a quienes defendían la ley del más fuerte, Kropotkin reunió multitud de ejemplos para demostrar la importancia del apoyo mutuo en la naturaleza. Desde entonces la ciencia no ha parado de demostrar lo extendido que está el apoyo mutuo, como se ha comprobado últimamente entre los árboles. 

Los textos que incluímos en este numero son los siguientes:



domingo, 14 de febrero de 2021

Desde el Confinamiento, N°31

EDITORIAL: El virus de Orwell

Finalizado su despliegue global, Internet está empezando a mostrar su verdadero rostro. Como ya nos avisó Snowden, las tecnologías informáticas son el mecanismo de control más refinado de la historia, y ahora empezamos a descubrir que, además, lo que se suponía que iba a impulsar el acceso de la Humanidad al conocimiento y la información en realidad es el instrumento perfecto para censurar. Y, por si no fuese suficiente, con la excusa de proteger la salud pública, se ha generalizado el modelo chino de control social, hace tan solo un par de años fue fuertemente criticado por occidente.

La conversión de la utopía tecnológica en una distopía va a ser un fenómeno que se va a acelerar en los próximos años. Tras imponerse los mecanismos represivos el siguiente paso será el “nacionalizarlos”, es decir, adaptarlos a los deseos de los estados. Aquí, de nuevo, China será el ejemplo a seguir, y el Coronavirus como excusa: si allí no cumplir el comportamiento considerado como “correcto” por el partido comunista supuestamente provoca sufrir restricciones en la vida cotidiana (por ejemplo, no poder viajar en avión), en occidente se pretende imponer el uso de los “pasaportes de vacunación”, cuyo objetivo es prohibir viajar, usar el transporte público, o asistir a conciertos y bares a quienes se nieguen a vacunarse, lo que ya es motivo de despido en EEUU o UK. 

Pero aún hay más. Ya hay 4.000 variantes del Coronavirus, y hay que desarrollar nuevas vacunas para esas nuevas variantes, porque las actuales pierden efectividad, como han reconocido los fabricantes de vacunas; dichas vacunas no tienen que superar el proceso habitual de pruebas, y las farmacéuticas no tendrán que indemnizar si tienen efectos adversos. A pesar de ello, los gobiernos pretenden obligarnos a vacunarnos de manera constante con medicamentos experimentales, amenazando con convertir en un apestado social a quien se niegue. Ríete tú del futuro distópico de Orwell.



sábado, 26 de diciembre de 2020

Desde el Confinamiento, N°30

EDITORIAL: La religión de las vacunas

Desde que se han puesto en marcha las medidas contra el Coronavirus, los resultados han sido catastróficos: hospitales colapsados, escenas de película de terror en las residencias de ancianos, un autoritarismo rampante que no para de imponer medidas absurdas con la excusa de la lucha contra el virus, y una campaña constante de miedo por parte de los medios de comunicación.

Ante la creciente desesperación de la población y una economía cada vez más frágil, ahora se nos pretende convencer de que la solución está a punto de llegar, como por arte de magia, gracias a las vacunas. Dan igual las voces que han advertido, por activa y por pasiva, que las vacunas no se pueden planificar, necesitándose entre 8 y 10 años con suerte para obtener una; que no hay una vacuna contra la gripe que funcione al 100% porque el virus ha mutado mil veces antes de que se pueda desarrollar una vacuna; y que, aun en caso de lograrse desarrollar una vacuna, se necesita mucho tiempo para lograr poner en marcha la logística que se requiere: producción, transporte, distribución, vacunación...

Todo esto se ha dicho y repetido mil veces, y mil veces ha sido ignorado, porque la vacuna ha pasado a ocupar en la mente popular el papel de las milagrosas reliquias de santos del medievo. Pero la fe no ayuda al desarrollo científico, y poco a poco nos vamos enterando de que las vacunas que reciben permiso para comercializarse carecen de las más mínimas garantías: o han sido concebidas en tan solo dos días, o los tests no han sido realizados con los grupos de riesgo y, en el caso de la vacuna que se emplea en la campaña de vacunación actual en UK, el gobierno anunció DESPUÉS de iniciar la campaña de vacunación, que las personas con cualquier tipo de alergias -un porcentaje cada vez más elevado de la población occidental- no deben vacunarse. Ha llegado el momento de preguntarse: ¿y si no se consigue una vacuna en los próximos meses o años?



domingo, 6 de diciembre de 2020

Desde el Confinamiento, N°29

EDITORIAL: Desde el confinamiento 2.0

En medio de la reflexión sobre cómo adaptarnos a la situación creada por las medidas contra el Coronavirus, que afectan de lleno a la distribución de publicaciones en papel al llevar a la ruina a los espacios habituales de distribución -bares y librerías-, twitter ha intervenido de manera decisiva, echándonos una mano (al cuello). El 15 de noviembre publicamos un tuit con un comunicado de la empresa Scytl negando las acusaciones de los trumpistas de haber participado en un pucherazo electoral; el tuit contenía el comunicado en imágenes, para facilitar su difusión y evitar que se perdiese, así como tres enlaces: dos al comunicado (en la web y en archive.org), y un tercero a un artículo que mostraba de qué se acusa a Scytl. Nada más publicarlo, la cuenta fue inmediatamente bloqueada por twitter, que nos exigió que lo borrásemos para poder seguir utilizando esa red social. Dicho de otra forma, twitter nos exigía borrar un tuit que negaba las acusaciones trumpistas, como parte de su campaña para luchar contra las acusaciones trumpistas de pucherazo electoral. De esta manera, nos convertimos en víctimas colaterales de la política de twitter de matar moscas a cañonazos, al estrechar su definición de lo que consideran válido o aceptable.

Dado que nos negamos a someternos a la censura y a su hija más siniestra, la autocensura, tenemos claro que nuestros días en twitter están contados; por ello, a partir de ahora nos centraremos en publicar artículos en nuestro blog, convertido así en el eje de nuestra presencia en la red; además, volvemos a publicar Desde el confinamiento, esta vez con una periodicidad más fácil de mantener y con una mezcla de artículos propios y otros traducidos de otros idiomas; y todo ello, sin dejar de vender nuestras revistas impresas (revista Amor y Rabia, Prisma, el Boletín…). Vamos a seguir publicando noticias en twitter, pero pasarán a un tercer plano, al no ser más que editar contenidos en beneficio de twitter y no tiene sentido invertir nuestras energías en un trabajo que puede ser eliminado en cualquier momento por motivos más allá de nuestra comprensión.

Lo ocurrido no es algo excepcional: este tipo de censura aumentará en el futuro, debido a que la dependencia de las llamadas redes sociales y la internet para comunicarnos es un talón de Aquiles que permite al estado y el capital borrarnos con tan solo apretar un botón. Cuanto antes acabemos con esta dependencia, mejor.

Contenido Desde el Confinamiento, N°29: