viernes, 22 de mayo de 2020

Desde el Confinamiento, N°28

Tras la pandemia del Coronavirus van a cambiar muchas cosas, y la más importante de ellas será sin duda la ruptura por EEUU y sus aliados de las cadenas de suministro globales, la columna vertebral de la Globalización, para cercar a China. Esto tendrá como consecuencia la necesidad de trasladar las fábricas a países con una mano de obra cualificada y barata. Dado a que China ya ha alcanzado los niveles salariales de Portugal y Grecia, tan sólo es necesario bajar los sueldos en el sur de Europa y que los estados subvencionen los costes para que las empresas no tengan que asumir pérdidas por el traslado, y el Coronavirus ha suministrado la excusa -y el miedo- necesarios para ello.

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martes, 19 de mayo de 2020

Desde el Confinamiento, N°27

Se avecina una tormenta que amenaza con arrasar países y arruinar a una generación; por ello, es importante recordar que los mismos que nos han impuesto la tortura de la austeridad durante décadas, son los que ahora ponen en marcha "rescates infinitos" en favor del Capital, que volverá a pagar la clase trabajadora. Hay que organizarse para defender nuestros intereses de clase: ellos ya están organizados.

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domingo, 17 de mayo de 2020

Desde el Confinamiento, N°26

Actualmente estamos viviendo una aparente marcha triunfal del dólar, cuya hegemonía sobre la economía global es incuestionable. Pero las apariencias engañan y, de la misma manera que tras el momento más oscuro de la noche se inicia el amanecer del nuevo día, el poder del dólar se basa en la destrucción de la economía real de EEUU y su aceptación por el resto del mundo, y esa situación se está haciendo insostenible. La arrogancia de Washington, típica de quienes detentan el poder, anticipa su caida en un futuro próximo.

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sábado, 16 de mayo de 2020

Desde el Confinamiento, N°25

De la misma forma que la guerra eterna es fundamental para el mantenimiento de este caos que nos quieren hacer pasar por orden, y la crisis eterna es la base económica que sustenta al capital, con la excusa del Coronavirus el miedo eterno ha pasado a convertirse en la ideología de la nueva etapa de la hegemonía del capital y el estado. No está de más indicar las consecuencias psicológicas que está teniendo, y cuestionar el componente psicológico-psiquiátrico del aparato del poder.

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jueves, 14 de mayo de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 57: "En tiempo de elecciones"

Editorial

Una nueva llamada a las urnas, una nueva mentira. Los reyes vienen de Oriente, los niños de París y este es el mejor de los sistemas posibles. Hace tiempo que perdimos la fe y somos conscientes que los sermones de los profetas del mundo libre son falsas promesas que no cambiarán la situación de miseria económica, ética y social que sufrimos.

Éstas son épocas en las que los supuestos representantes de la voluntad popular se despojan de su gris apariencia de burócratas teledirigidos, de su talante superdemocrático y ultratolerante y de su lenguaje ambiguo de hombres de Estado e intentan parecerse más a los hombres y mujeres a los que diariamente parasitan. Necesitan de nuestro acto irresponsable de otorgarles la capacidad de decisión en todos los órdenes de nuestras vidas. Pero esto no deja de ser puro teatro. Las decisiones están tomadas de antemano por las caras ocultas del dinero, verdaderos gobernantes. Ellos controlan las grandes empresas de comunicación y de igual manera que imponen modas, estilos de vida, o nuevas «necesidades» a la inmensa mayoría de la población, inclinan sus deseos «políticos» por uno u otro partido según las necesidades del momento y lo «revuelta» que esté la gente. El ideal «democrático»: la alternancia de partidos para que en el fondo nada cambie. La perpetuación de las diferencias sociales asegura el estatus privilegiado de quienes están en la cumbre y éstos, representando lógicamente su papel, se aseguran de afianzar posiciones, de mantenerse erguidos sobre las cabezas de millones de seres humanos.


El hecho es que todo está vendido; que la idea de participación igualitaria en este tipo de comicios no es otra cosa que una cruel burla al estado de las cosas. No hay democracia cuando una persona controla cerca del 75 % de la información (o mejor dicho, de la formación) que recibe la población mundial (véase el apellido Murdoch). No hay democracia cuando 5 millones de personas viven en chabolas en este país. No hay democracia cuando más de 1.000 personas están condenadas a morir cada año en accidentes laborales para sostener un volumen de beneficios de la clase empresarial (El País, 27-XII-99). No hay democracia cuando las escuelas son fábricas de extirpar conciencias e imponer valores antisociales y retrógrados (competitividad, jerarquización, sumisión, ...). En definitiva, el control sobre la vida y el pensamiento colectivo es tan grande que no se puede hablar de libertad de elección, excepto en una estrecha franja del cuerpo social, ni mucho menos representativa de la calidad de vida.


No, el próximo día 12 de marzo no votaremos. No asumiremos el gran guiñol del parlamentarismo como algo propio ni aceptaremos el papel de meros espectadores que nos ha sido asignado.


El juego electoral destruye la participación, elimina la responsabilidad personal, y fomenta las ansias de poder en individuos estúpidos que acabarán tarde o temprano vendiendo su alma y la de todos/as nosotros/as al mismísimo diablo: el dinero. Es hora de organizar la actuación, no la delegación, demostrando a sus legiones de crédulos esclavos que pueden liberarse de su yugo. Pongámonos en marcha. Queda mucho por hacer.





martes, 12 de mayo de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 60: "Contra la paz"

Editorial: Su Paz

Hace tiempo fue ya un símbolo de la sensación de bienestar que el régimen franquista intentaba crear en los cerebros y estómagos vacíos de los españolitos. 25 años de paz, dijeron. Hoy, más de 30 años después se celebran manifestaciones en su honor y en su defensa y todo el mundo se rasga las vestiduras invocándola cual espíritu sobre la ouija. Pero el pretendido espíritu sólo llega al grado de fantasma, utilizado para atemorizar las mentes inquietas, los cerebros despiertos que se preguntan qué habrá en la torre del castillo. Porque allí, bajo llave, se encuentra el despilfarro de unos y la dificultad de otros para llevar una vida digna. Se encuentran los genocidas de sangre fría y la sangre todavía caliente de sus víctimas. Se encuentran el horror, la barbarie y la mentira que los poderosos siembran y la rabia, la solidaridad y la protesta instrumentos naturales de la clase social a la que pertenecemos.

Lo hemos dicho una y mil veces y lo seguiremos diciendo: no queremos la paz del esclavo que nos ofre cen. No hay paz sin justicia.


Resulta triste comprobar cómo en la búsqueda de esa justicia últimamente se están dando gigantescos pasos hacia atrás, algo que desde donde alza el vuelo esta publicación es fácil comprobar cada día.
El salvajismo policial contra los trabajadores de RENFE en huelga, o contra los ciudadanos que acudieron a encender la hoguera a orillas del Pisuerga el 23 de junio; los rituales militares en la Plaza Mayor con participación de civiles (juras de bandera); o la labor de captación de ambos cuerpos (militar y policial) en las escuelas de clase media-baja, por poner sólo algunos ejemplos, apuntalan la duda que tenemos sobre la existencia real de paz en nuestras vidas.


Como es lógico no tenemos la exclusividad de nada de esto en Valladolid. Los despachos desde los que se decide de qué forma actuar están lejos, pero a todos nos afectan sus decisiones. El 2 de junio de este año se podía leer en la prensa la intención del ministro de la guerra Federico Trillo de impulsar los desfiles militares, así como la petición de un alto mando del ejército al rey para que combatiese el «rancio antimilitarismo, envuelto en la atractiva bandera del pacifismo, sin ser conscientes de la falta de realidad de su postura» (sic). La realidad de la que hablaba el uniforme deben ser las bombas de Napalm que los franceses lanzaron en poblados rurales de Argelia para salvaguardar nuestro suministro de gas y de petróleo o las de fragmentación y uranio empobrecido que los estadounidenses con la colaboración de la UE repartieron en los Balcanes con generosidad.
Esta realidad de agresión descarada en unos casos y encubierta en otros (salarios míseros, accidentes laborales, violencia policial, vigilancia,...) no existe desde el momento en que nos negamos a verla. No hay más ciego que el que no quiere ver.


Y para desmontar la fe (creencia a ciegas) en la ausencia de conflicto que nos rodea, hemos incluído varios textos en este número. En primer lugar una conferencia pronunciada por Agustín García Calvo bajo el título de la portada. A continuación un artículo elaborado por el colectivo Tritón titulado «Ejércitos Policiales», y para terminar un capítulo del libro «La Serpiente» de Stig Dagerman: «El Fleje de Hierro».


En este número también inauguramos la sección
«Sin medias tintas» dedicada a reflexionar sobre la manipulación informativa de las grandes empresas de comunicación.  


lunes, 11 de mayo de 2020

Desde el Confinamiento, N°24

Que nadie crea que con el fenomenal rescate financiero (= subvenciones gigantescas al capital a costa del erario público) perpetrado con la excusa del Coronavirus se han hecho innecesarios los planes de poner en marcha una ronda de subvenciones gigantescas con la excusa del Cambio climático, como denuncia un documental de Michael Moore denuncia todo el montaje.

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