sábado, 26 de diciembre de 2020

Desde el Confinamiento, N°30

EDITORIAL: La religión de las vacunas

Desde que se han puesto en marcha las medidas contra el Coronavirus, los resultados han sido catastróficos: hospitales colapsados, escenas de película de terror en las residencias de ancianos, un autoritarismo rampante que no para de imponer medidas absurdas con la excusa de la lucha contra el virus, y una campaña constante de miedo por parte de los medios de comunicación.

Ante la creciente desesperación de la población y una economía cada vez más frágil, ahora se nos pretende convencer de que la solución está a punto de llegar, como por arte de magia, gracias a las vacunas. Dan igual las voces que han advertido, por activa y por pasiva, que las vacunas no se pueden planificar, necesitándose entre 8 y 10 años con suerte para obtener una; que no hay una vacuna contra la gripe que funcione al 100% porque el virus ha mutado mil veces antes de que se pueda desarrollar una vacuna; y que, aun en caso de lograrse desarrollar una vacuna, se necesita mucho tiempo para lograr poner en marcha la logística que se requiere: producción, transporte, distribución, vacunación...

Todo esto se ha dicho y repetido mil veces, y mil veces ha sido ignorado, porque la vacuna ha pasado a ocupar en la mente popular el papel de las milagrosas reliquias de santos del medievo. Pero la fe no ayuda al desarrollo científico, y poco a poco nos vamos enterando de que las vacunas que reciben permiso para comercializarse carecen de las más mínimas garantías: o han sido concebidas en tan solo dos días, o los tests no han sido realizados con los grupos de riesgo y, en el caso de la vacuna que se emplea en la campaña de vacunación actual en UK, el gobierno anunció DESPUÉS de iniciar la campaña de vacunación, que las personas con cualquier tipo de alergias -un porcentaje cada vez más elevado de la población occidental- no deben vacunarse. Ha llegado el momento de preguntarse: ¿y si no se consigue una vacuna en los próximos meses o años?



domingo, 6 de diciembre de 2020

Desde el Confinamiento, N°29

EDITORIAL: Desde el confinamiento 2.0

En medio de la reflexión sobre cómo adaptarnos a la situación creada por las medidas contra el Coronavirus, que afectan de lleno a la distribución de publicaciones en papel al llevar a la ruina a los espacios habituales de distribución -bares y librerías-, twitter ha intervenido de manera decisiva, echándonos una mano (al cuello). El 15 de noviembre publicamos un tuit con un comunicado de la empresa Scytl negando las acusaciones de los trumpistas de haber participado en un pucherazo electoral; el tuit contenía el comunicado en imágenes, para facilitar su difusión y evitar que se perdiese, así como tres enlaces: dos al comunicado (en la web y en archive.org), y un tercero a un artículo que mostraba de qué se acusa a Scytl. Nada más publicarlo, la cuenta fue inmediatamente bloqueada por twitter, que nos exigió que lo borrásemos para poder seguir utilizando esa red social. Dicho de otra forma, twitter nos exigía borrar un tuit que negaba las acusaciones trumpistas, como parte de su campaña para luchar contra las acusaciones trumpistas de pucherazo electoral. De esta manera, nos convertimos en víctimas colaterales de la política de twitter de matar moscas a cañonazos, al estrechar su definición de lo que consideran válido o aceptable.

Dado que nos negamos a someternos a la censura y a su hija más siniestra, la autocensura, tenemos claro que nuestros días en twitter están contados; por ello, a partir de ahora nos centraremos en publicar artículos en nuestro blog, convertido así en el eje de nuestra presencia en la red; además, volvemos a publicar Desde el confinamiento, esta vez con una periodicidad más fácil de mantener y con una mezcla de artículos propios y otros traducidos de otros idiomas; y todo ello, sin dejar de vender nuestras revistas impresas (revista Amor y Rabia, Prisma, el Boletín…). Vamos a seguir publicando noticias en twitter, pero pasarán a un tercer plano, al no ser más que editar contenidos en beneficio de twitter y no tiene sentido invertir nuestras energías en un trabajo que puede ser eliminado en cualquier momento por motivos más allá de nuestra comprensión.

Lo ocurrido no es algo excepcional: este tipo de censura aumentará en el futuro, debido a que la dependencia de las llamadas redes sociales y la internet para comunicarnos es un talón de Aquiles que permite al estado y el capital borrarnos con tan solo apretar un botón. Cuanto antes acabemos con esta dependencia, mejor.

Contenido Desde el ConfinamientoN°29:



martes, 1 de diciembre de 2020

COMUNICADO: La calma antes de la tormenta


Comunicado del colectivo Amor y Rabia

Más allá de quién sea nombrado presidente, las pasadas elecciones en EEUU han provocado una división profunda del país, ya que la mitad de la población que ha votado a Trump se niega a reconocer a Biden como presidente. Otro resultado ha sido el resquebrajamiento de la legitimidad del sistema electoral estadounidense ante el resto del mundo, debido a los datos que está difundiendo el equipo de Trump para demostrar sus denuncias de pucherazo electoral por el Partido Demócrata.

Aparentemente, poco importa cual de los dos candidatos logre ser nombrado presidente, ya que su programa es idéntico: ambos proponen seguir financiando a la oligarquía mediante subvenciones gigantescas a costa del resto de la población, ambos favorecen ideologías identitarias interclasistas para evitar que la discusión política se centre en la distribución desigual de la riqueza, y ambos tienen los mismos objetivos estratégicos: asegurar la hegemonía global de EEUU aplastando a Irán, cercando a Rusia y provocando la quiebra de China. La diferencia aquí estriba quizás en los tiempos: Trump favorece una estrategia aislacionista centrada en asfixiar a China, considerada la amenaza principal, mientras que Biden, candidato del Complejo Militar-Industrial, divide el planeta en buenos y malos y podría, por ejemplo, reanudar la guerra contra Siria iniciada por Obama y Clinton.

Pero lo que está teniendo lugar en EEUU importa mucho por varios motivos:

1) Si se confirmasen las denuncias de manipulación de las elecciones mediante algoritmos con los aparatos de Dominion y Smarmatic, automáticamente podrían cuestionarse también aquellos procesos electorales en otros países que han utilizado dichas máquinas y cuyo resultado fue también muy ajustado, como los referéndums británicos por el Brexit o la independencia de Escocia.

2) Ha puesto de manifiesto el enorme poder de la nueva oligarquía digital y mediática, concentrada en muy pocas manos: tan sólo tres redes sociales -Facebook, Google/YouTube y Twitter- y cuatro gigantescos consorcios mediáticos de EEUU controlan la imagen de la realidad en occidente; este monopolio de la verdad, que tras 2016 favoreció la difusión de teorías conspiranoicas que aseguraban que Putin estaba detrás de la inesperada victoria electoral de Trump, ha nombrado presidente de EEUU a Biden en pleno recuento de los votos y se ha dedicado desde entonces a censurar las denuncias de manipulación electoral.

3) Pone al descubierto las consecuencias del monopolio ideológico que EEUU ha logrado imponer sobre la izquierda occidental mediante las políticas balcanizadoras de las identidades, y cuyo principal impulsor es el entorno del Partido Demócrata. El silencio absoluto actual de la izquierda ante lo que está pasando en EEUU -quien calla otorga- es consecuencia de esta lobotomía ideológica.

Pase lo que pase en los próximos meses, lo único que es seguro es que nos estamos adentrando en una “era del desorden”, como avisó el pasado septiembre el Deutsche Bank; un desorden que no es casual, sino consecuencia directa de la aplicación de la estrategia del shock por parte de la oligarquía para imponer sus intereses, empobreciendo a la población occidental y sembrando de guerras y desestabilización el resto del planeta. Desde Amor y Rabia llamamos a la clase trabajadora, hoy más que nunca, a organizarse para luchar contra la concentración de la riqueza en pocas manos y rechazar las visiones pesimistas con las que nos bombardean los medios de comunicación constantemente. Porque, como decía Brecht, quien lucha puede perder, pero quien no lucha ya ha perdido.

viernes, 30 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 8, "Origen del primero de mayo"

EDITORIAL

Recuperemos la memoria

El paso del tiempo, unido a la labor de zapa del capitalismo, ha logrado que la población no solo se desmovilice, sino también que olvide su historia. Hoy día, hablar del primero de mayo es hablar de un día meramente festivo, en el cual se sale de procesión sin saberse muy bien por qué.

Es nuevamente la manifestación del problema más viejo de la historia: quien domina y oprime ha de lograr que los oprimidos olviden la resistencia que en su día ejercieron contra el opresor. Esta tarea de exterminio de la memoria histórica la sufre en esta época la clase trabajadora de una manera feroz, buena prueba de lo cual es que la escasa resistencia que hoy se efectúa desde el mundo del trabajo es más escasa, dispersa y atomizada que nunca, no pasando de ser meramente testimonial.

La plutocracia ha logrado semejante éxito por un motivo muy sencillo: ellos SI SABEN cuales son sus intereses. La clase trabajadora, hoy por hoy, no. Para acabar con esta situación no valen manifestaciones y actos simbólicos de este estilo: el primer paso a dar es fomentar entre el pueblo la capacidad de analizar por si mismo la realidad que le rodea, más allá de las mentiras burguesas. Sin esta capacidad de análisis, es decir, SIN CONCIENCIA DE CLASE, no hay nada que hacer: el pueblo, sin ella, sigue siendo una marioneta en manos de titiriteros sin escrúpulos.

El texto de este número es, básicamente, un capítulo del libro de Samuel Yellen “Luchas obreras en América” (incluido en el libro de Michael Horowitz “El anarquismo II: La práctica”, editado por Alianza Editorial), y nos muestra, en definitivas cuentas, cómo el capitalismo logró desactivar, mediante una simple bomba, el surgimiento en EE.UU. de un movimiento obrero combativo consciente de sus intereses como clase. Esta historia se ha repetido, con variaciones, a lo largo de la historia: por eso, no está de más recordar ahora, 110 años después, lo ocurrido en Chicago.





sábado, 24 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 44: "Muerte accidental de un anarquista"

EDITORIAL

Acerca del trasfondo histórico de la obra

La cáustica genialidad de Dario Fo supo reflejar en la farsa “Muerte accidental…” los oscuros entresijos de un crimen de estado que alcanzó de lleno al movimiento libertario, a saber, la tortura y asesinato del anarquista italiano Giuseppe Pinelli y la simulación de su suicidio a manos de la policía, hecho ocurrido en Diciembre de 1.969.

Aunque el autor nos diga en el prólogo que los hechos reales en los que se basa la obra tuvieron lugar en los años 20 en Estados Unidos, esto solo cabe ser interpretado como una provocativa burla a los poderes ocultos que urdieron el complot contra el anarquismo italiano y a la inverosímil explicación de la muerte de Pinelli que difundieron a través de los medios de propaganda del sistema. De hecho, los acontecimientos, que vamos a ir conociendo por medio de “flash-backs” a través de la soberbia figura dramática del loco (portador de una muy acertada ironía distanciadora), guardan un parecido enorme con la historia real y nada tienen que ver con esa “magia imponderable del teatro” como insiste en hacernos creer el irónico Fo en el prólogo. Así, la descripción de Pinelli es absolutamente fidedigna: trabajador ferroviario, miembro de la FAI italiana y la USI y uno de los militantes mas inteligentes y de más valía en los círculos libertarios de Milán. Por su parte el Comisario Jefe no es otro que el inspector Luigi Calabresi, responsable directo del curioso “suicidio” de Pinelli y que, a su vez, sería dos años más tarde asesinado por un grupo de terroristas neonazis relacionado con las tramas contrainsurgentes de los estados de la “democrática” Europa, grupo entre cuyos miembros se encontraba, por cierto, un mercenario que fue contratado por el estado español para asesinar a diversos miembros de ETA durante la etapa de gobierno de UCD. También se habla de la bomba que estalló en la Banca Nacional de la Agricultura de la Piazza Fontana de Milán de la cual se culpó a Pinelli y sus compañeros de grupo, y de los atentados a diversos trenes así como de la explosión en el Monumento al Soldado Desconocido, todo ello obra de un grupo neonazi dirigido por los servicios secretos italianos para criminalizar y/o provocar al movimiento anarquista. Fo incluso menciona explícitamente a un agente provocador infiltrado en el grupo “Bakunin” de la FAI de Roma, que no es otro que Mario Merlino, terrorista negro y miembro del partido neonazi Avanguardia Nazionale. Y no olvidemos que la osada historicidad de esta obra la pagó Fo muy caro: un grupo de neonazis llegaría a secuestrar y violar a la compañera del dramaturgo.

“Muerte accidental…” es, por tanto, un magnífico documento histórico que pone al descubierto los mecanismos arcanos que subyacían a la sangrienta “estrategia de la tensión” promovida por las fuerzas contrainsurgentes y reaccionarias de la Italia de los trágicos “años de plomo”. Y lo que es más significativo: “Muerte accidental…” es una aguda reflexión sobre los mecanismos de control social y terrorismo de estado en las democracias avanzadas, en las que se alienta desde los poderes gubernamentales  mediáticos la actividad armada de diversos grupúsculos (en teoría disidentes) debidamente infiltrados y dirigidos por los servicios secretos para, de este modo, justificar la represión al genuino movimiento revolucionario y, al mismo tiempo, ganarse el apoyo de una sociedad sumida en el miedo y la ignorancia. Tal fue el caso de la utilización por parte del estado italiano de las Brigadas Rojas con fines contrarrevolucionarios, estrategia ésta que se ha reproducido siguiendo esquemas similares en distintas partes de globo (en Argelia con el GIA, en Palestina con Hamas, etc.) en las que el juego de intereses económicos dan cuerda al secreto mecanismo de contrainsurgencia contemporánea. El tema que aborda Fo en la obra no ha perdido, por tanto, ni un ápice de vigencia, especialmente si tenemos en cuenta que el mismo estado español no es en modo alguno ajeno a este tipo de mecanismos… Pero ese es un tema que trataremos en otro número de “Amor y Rabia” con profundidad.

En resumen, la lectura de “Muerte accidental…” es altamente recomendable tanto por la elevada calidad artística de esta desternillante e ingeniosa farsa como por el valor formativo que presenta esta obra para aquellos/as que luchamos a diario contra esa mentira moderna llamada “estado democrático”.


jueves, 15 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 20: "Cárceles"

Editorial

COMO ARMA: EL DESPRESTIGIO

El sistema actual de democracia controlada nos tiene acostumbrados a diversas manifestaciones de confusionismo de términos y a la pérdida de los significados de los mismos. A través de los medios de control de masas (véase radio, televisión, prensa y lo que les quede por inventar) a menudo podemos escuchar, por ejemplo, la palabra “Anarquía” aplicada a una situación desastrosa, en la que nadie sabe como actuar (gente en el interior de un edificio en llamas presa de la histeria, o los momentos inmediatamente posteriores al estallido de una bomba) y la palabra “radical” como algo violento, extremista (cuando lo que se lleva es la moderación), en lugar de una actuación que ataca la raíz del problema, que es su verdadero significado. Este tipo de confusionismo forma una pequeña parte de los métodos pasivos de sometimiento de la población utilizados por las élites en el poder. El desprestigio de las ideologías que verdaderamente podrían dañar al capital es utilizado hoy en día como arma para mantener dividido al pueblo y evitar su organización, que tanto daño les hizo en otra época. Pero cuando en una ideología peligrosa para ellos hay conceptos clave que no pueden desprestigiar, puesto que son valores primordiales en el ser humano, entonces se recurre a la confusión. Uno de los ejemplos más claros de este tipo de actuación lo tenemos en las manifestaciones por la libertad de Ortega Lara. ¡LIBERTAD!, esa es la palabra clave. Constantemente se oyen declaraciones de los políticos de turno aludiendo a esa palabra como un derecho primordial de todo ser humano, y que por tanto privar de él a alguien es un crimen espantoso, incluso una tortura. Sobre esto hay que reflexionar: ¿Acaso los innumerables presos que el Estado oculta en las cárceles no son seres humanos? ¿O es que cualquier crimen legislado con penas de cárcel (véase la insumisión) es tan terrible como para privar del derecho a la libertad? Es denigrante observar la hipocresía del dichoso lazo azul, o las manifestaciones a las puertas de las cárceles, burla cruel del encierro “legal” que sufren sus “inquilinos”. Otro interrogante a tener en cuenta es la cacareada libertad que se vive en las democracias, en las que los cuerpos represivos, los medios de comunicación, la educación, los grupos fascistas, el paro, etc… son medios de control por parte del Estado para que no se nos suba a la cabeza esa idea de libertad y vayamos a pensar que se trata de vivir sin amos, en comunidades solidarias, eliminando falsas creencias, recibiendo todo lo que produce nuestro trabajo, respetando la naturaleza y a todas las criaturas que la comparten con nosotros, construyendo juntos un mundo mejor.

A todo esto, creemos necesario dar a conocer la imagen real del “pobre secuestrado”: José Antonio Ortega Lara, militante del Partido Popular, “trabajaba” como carcelero (el eufemismo “funcionario de prisiones” raya en lo cómico) de presos denominados FIES (ficheros internos de especial seguimiento) que se caracterizan por su oposición frontal a la sumisión/militarización que supone el sistema penitenciario, y por las numerosas torturas y vejaciones a las que son sometidos. En este número hemos intentado denunciar esta inhumana situación, al igual que ya hicimos en el número 10, publicando cartas escritas por quien lo sufre diariamente. Si lo tienes a mano te invitamos a que lo eches un vistazo, y luego reflexiones sobre todo lo dicho anteriormente.



jueves, 8 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Wespenstich Nr.2 (22.12.1998)

Este segundo (y último) ejemplar de Wespenstich contiene un artículo sobre la lucha de la extrema derecha religiosa en EEUU contra el derecho al aborto continúa la trayectoria del número anterior con un artículo sobre la importancia del anarcosindicalismo en Nuremberg durante la república de Weimar en la lucha por el derecho al aborto y por una reforma sexual, y un artículo de discusión ideológica. Todos los artículos son de "producción propia"




miércoles, 7 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 22: "La conquista del pan", de Kropotkin

Kropotkin y el apoyo mutuo

por Julián Vadillo Muñoz

Las ideas socialistas del siglo XIX conllevaban en su cuerpo doctrinal la cooperación, el entendimiento y el apoyo entre semejantes, como factor diferenciador del modelo económico capitalista basado en un exceso de individualismo y de búsqueda de un beneficio propio.

Algunos utopistas ya lo habían marcado en los periodos previos al desarrollo industrial, pero fue con el desarrollo del primer socialismo cuando estas teorías comenzaron a ser profundizadas. Charles Fourier, en su doctrina social del falansterio hablaba de la necesidad de un armonismo social, tomando como base el trabajo cooperativo y no competitivo, que repercutiese en un interés social y de conjunto, pero no un beneficio monetario individual. Este armonismo lo copiaba Fourier de su observación en algunas especies animales, como castores, abejas y hormigas, donde es la cooperación mutua lo que mueve a esas especies en numerosos momentos. Este modelo del falansterio fue llevado a la práctica en algunos lugares, donde un entorno hostil los hizo fracasar.

El máximo representante de la corriente cooperativa fue el socialista británico Robert Owen, que estimó que, frente al modelo capitalista, la teoría cooperativa se tenía que basar en el mayor bienestar general de los productores.

Tanto Fourier como Owen estimaban que estos modelos se tenían que realizar en grupos acotados de individuos para que pudieran funcionar, ejemplificando al resto de esa mejor organización y que la transformación social se produjese por mimetismo. Una opción que fue superada por el socialismo de la segunda mitad del siglo XIX.

El desarrollo de un capitalismo mucho más sofisticado, que pasó de una producción reducida a una producción industrial precisaba de una respuesta distinta por aquellos que ponían en duda su modelo económico. Es el momento de las aportaciones de Karl Marx o Mijaíl Bakunin al movimiento socialista internacional, donde se pretendía la construcción de grandes organizaciones de trabajadores que promoviesen transformaciones revolucionarias a gran escala.

Piotr Kropotkin

En ese contexto apareció la figura de Piotr Kropotkin. Este había nacido en Moscú en 1842, en una familia aristocrática muy cercana a la corte del Zar. Aunque inicio una carrera militar, Kropotkin se interesó desde muy pronto por la ciencia y comenzó sus estudios de matemáticas y geografía en la Universidad de San Petersburgo. Su buen hacer como geógrafo le valió becas de estudios lo que hizo que viajase a lugares como Finlandia o Suecia.

Comenzó a conocer las ideas opositoras al zarismo y muy pronto Kropotkin pasó a engrosar las filas revolucionarias y socialistas. Aunque en un primer momento se sintió atraído por el marxismo posteriormente fue conociendo profundamente el anarquismo, del que se convirtió en uno de sus principales teóricos. Perteneció a la Primera Internacional, que tras su disgregación en 1872 siguió siendo un referente, pues una de las ideas fundamentales de Kropotkin era poder aunar en una misma organización al movimiento socialista.

Sus visiones del anarquismo, al que consideraba una filosofía y modo de vida natural, le van convirtiendo en una referencia internacional a través de escritos que va dejando en periódicos como La Révolté o en iniciativas impulsadas por él mismo como Freedom.

Acusado por sus detractores como uno de los auspiciadores de la violencia anarquista del periodo finisecular, en realidad Kropotkin no contemplaba la acción terrorista como estrategia de acción revolucionaria sino la organización efectiva de aquellos que querían una transformación social profunda. Del periodo final del siglo XIX destacan sus grandes obras: La conquista del pan, Campos, fábricas y talleres o El Apoyo Mutuo. Muchas de estas aportaciones comenzaron como artículos para la revista Nineteenth Century. Aportaciones que confirieron a la explicación del anarquismo un concepto científico y que abarcaba todos los espacios sociales.

Kropotkin, favorable a la transformación revolucionario y uno de los principales pilares desde el exterior a los organismos anarquistas en la Revolución de 1905 en Rusia, fue polémico cuando con el estallido de la Primera Guerra Mundial se mostró favorable a una victoria de los ejércitos de la Entente frente al militarismo alemán y austrohúngaro. Firmante en este sentido del Manifiesto de los 16 (junto a otros anarquistas como Jean Grave, Charles Malato o Vaarlam Cherkeshov) no contó en esta ocasión con el apoyo de un movimiento anarquista internacional que mantuvo firme en su crítica a la guerra.

El estallido de la Revolución rusa de 1917 le hizo concebir la esperanza de un pronto final del capitalismo internacional. Volvió a Rusia y desde allí escribió en favor de la revolución y criticó medidas del gobierno bolchevique, que siempre respeto mucho la figura de Kropotkin como histórico del movimiento obrero internacional. Murió en Dmitrov el 8 de febrero de 1921.



El Apoyo Mutuo

Para Kropotkin encontrar un fundamento natural que diese una justificación al anarquismo fue una tarea fundamental. Como científico, Kropotkin fue un observador de la naturaleza y de su entorno, lo que llevó a experimentar para poder sacar conclusiones. En la revista Nineteenth Century, Kropotkin escribió para debatir con los darwinistas, que hablaban de la lucha constante de los animales. Por el contrario, Kropotkin estimaba que esos animales, a pesar de la lucha, también ejercía el apoyo mutuo como factor de sociabilidad lo que permitía, en realidad, a las distintas especies sostenerse y evolucionar.

En contexto donde las teorías de Herbert Spencer tenían mucho eco en la sociología y la biología, se llamó a Kropotkin para que realizará aportaciones en la línea de la respuesta a los darwinistas, pero llevado a los seres humanos y no a los animales. De la serie de artículos que escribió Kropotkin salió una de las obras referencias para el movimiento anarquista internacional: El Apoyo Mutuo. Un factor de la evolución.

En esta obra, Piotr Kropotkin coge dos ejes básicos para justificar su teoría: la biología y la historia. Kropotkin, reconociendo la lucha entre especies, habla de como en algunas de esas especies se desarrolla un concepto de apoyo mutuo que permite la supervivencia de esta y su evolución. No solo lo lleva a insectos como las hormigas o las abejas (factor que también hará Maurice Maeterlinck), sino a otras especies animales como aves, monos, etc.

Poteriormente, estos ejemplos los lleva Kropotkin a los seres humanos, donde pone ejemplos prácticos de la ayuda mutua en las sociedades primitivas, en la sociedad medieval, en la sociedad moderna, etc. Instituciones, territorios, ayuda entre iguales, etc. Cuando esa armonía se rompe y surge la lucha sin cuartel es cuando la sociedad no evoluciona, sino que muta a los intereses de aquellos que quieren dominar.

Pero, aunque Kropotkin habla de la historia y de esos momentos de apoyo mutuo en la humanidad, el anarquista ruso no habla de una vuelta a esos conceptos medievales, cosa imposible en todos los sentidos, sino que el concepto se adapte en el momento que le tocó vivir y consolidar una alternativa social que tenga como eje estructural esa ayuda mutua. Si ha sido un factor de evolución positivo y la sociedad libertaria es la alternativa al modelo social capitalista, ese apoyo mutuo tiene que presidir las relaciones entre los humanos. Además, en los momentos difíciles esa solidaridad y apoyo mutuo es un factor fundamental y único a la hora de poder superar las adversidades sociales.

Con ello, Kropotkin da una pátina de cientificismo a la teoría anarquista y a su concepto de organización social. Para el anarquismo se convirtió en un elemento central de su doctrina intentado mostrar que era una cuestión trasversal a toda sociedad.

Corren tiempos en la actualidad donde es interesante y necesario revisar a Piotr Kropotkin.



viernes, 2 de octubre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Wespenstich Nr.1 (11.11.1998)

Wespenstich es una publicación fruto del éxodo de parte de quienes formaron parte de Amor y Rabia; el editor es quien se encargó de publicar la revista en su primera etapa, hasta su marcha a Alemania. Gracias a un grupo de personas que decidieron hacerse cargo de la revista Amor y Rabia, esta se siguió publicando; en esta segunda etapa, la revista se profesionalizó: ISBN, suscripciones, repartos por toda España, y material casi exclusivamente propio son testigos de ello. Entre tanto el anterior editor, tras adaptarse al nuevo país, empezó a editar publicaciones de propaganda anarquista y anarcosindicalista. En este caso se trata de Wespenstich, órgano de una FAU inexistente por aquellas fechas en Nuremberg, parte del esfuerzo de poner en marcha el sindicato en la capital de Franconia.

El contenido, todo de "fabricación propia", consiste en una presentación, dejando claro que el objetivo es crear una agrupación local de la FAU en Nuremberg; un artículo sobre la importancia de Nuremberg en la historia del movimiento anarcosindicalista alemán, y por último un artículo de discusión ideológica.




miércoles, 30 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 26: "Siete domingos rojos", de Ramón J. Sender

Opiniones y recuerdos de R. J. Sender

(Extracto del libro de Marcelino C. Pañuelas, Conversaciones con R. J. Sender)

En Madrid, a los diecisiete años. Estudios. Privaciones.

-Háblame de ti… Algo de tu adolescencia.

-Me escapé de casa a los diecisiete años. Había peleado con mi padre y me escapé de casa. Y desde el mes de marzo de 1918 hasta mayo o junio estuve sin domicilio en Madrid. Dormía en el retiro, en un banco. Toda mi hacienda consistía en un peine y un cepillo de dientes. Como aun no tenía barba no necesitaba afeitarme. Me lavaba en una fuente renacentista de mármol que estaba en el Retiro, en lo que entonces se llamaba la Hoya, cerca de la puerta de la calle de Alfonso XII. Y en las duchas del Ateneo, a donde iba diariamente a escribir cartas, artículos y cuentos. Porque aunque parezca extraño vivía de la pluma. No me daba para domicilio, pero si para alimentarme.

-Lo pasarías muy mal. ¿Comías lo suficiente?

-Pues, hombre… La prueba es que sobreviví.

-Por entonces asistías a la Facultad de Letras, ¿no?

- Era el primer año que fui a la universidad. Fue el año de la gripe, el de la famosa epidemia europea. Y se cerraron las universidades desde el mes de enero hasta fin de curso por la gripe.

Epoca de la monarquia y la republica

-Dime algún recuerdo concreto de los tiempos de la conspiración contra la monarquía.

-Pues hombre… Hacia 1930 andábamos en conspiraciones y tuve algún incidente con Alcalá Zamora. Recuerdo una noche en su casa del Paseo del Cisne. Habíamos discutido antes, aunque nunca en el terreno personal. Aquella noche yo representaba a algunos grupos de acción. Solíamos ponerle condiciones en nombre de los sindicatos y teníamos con la autoridad porque éramos los que hacíamos las cosas. Pero nos tenía recelo y miedo. Digo miedo político. Aquella noche, con la mano abierta en el aire, me dijo: “No me pidan ustedes nada, porque…” Y comenzó a hacer consideraciones jurídico-morales de esas en las que suelen abundar los abogados-políticos. Yo le interrumpí diciendo: “pero señor Alcalá Zamora, lo único que le vamos a pedir nosotros cuando quede implantada la república es que nos blanquee las celdas de las cárceles, porque nos van a meter ustedes allí otra vez”.

-¿Qué era entonces Alcalá Zamora?

-Presidente de un comité republicano.

-Y tú serías muy joven entonces.

-Pues no sé… Tendría unos veintisiete años.

-¿Pertenecías a algún partido o grupo?

-No, a la Confederación Nacional del Trabajo. Yo era un elemento de enlace entre la Federación Local de Sindicatos de Madrid y la Confederación Regional de Cataluña. Más de una vez se ha hecho una huelga general en Cataluña con la orden que yo telefoneaba por clave. La recibía Progreso Alfarache, secretario entonces de Solidaridad Obrera, cuyo director era Peiró. Ya murieron los dos. A Peiró le fusilaron en Valencia y Progreso Alfarache murió hace poco en México.

-Te meterías en muchos líos. ¿Cuántas veces estuviste en la cárcel?

-¡Oh! Una sola. Aprendí pronto los tientos de la conspiración y no me volvieron a atrapar.

-¿Cuánto tiempo estuviste en la cárcel?

-Unos tres meses…

-Por entonces escribiste Imán, ¿no? Yo he oído decir que lo escribiste en la cárcel.

-No, no. Eso sería romántico, pero tampoco es verdad. Lo escribí después de salir de la cárcel.

-Tú no perteneciste entonces a ningún partido político…

-No, nunca.

-Pero te atraía algo, en términos generales, el socialismo ruso, ¿no?

-Sí. En aquella época… Durante algo más de un año estuve trabajando muy cerca de ellos, casi como si fuera miembro del partido. Pero no lo fui nunca. ¿Cómo podría serlo?

-Te repugnaría, naturalmente, el régimen totalitario.

-No había nada de veras revolucionario en ellos. Ni siquiera marxista. En su acción revolucionaria la Confederación nacional del Trabajo era más marxista que ellos. Cuando me di cuenta de eso me decepcioné. Ellos ya lo esperaban.

-Luego, con la república…

-En el tiempo al que me refiero había venido ya. Los dirigentes de la república eran muy débiles y cuando probaban a ser fuertes actuaban contra el pueblo. Se debía a que la mayor parte habían sido educados bajo la monarquía y trataron de ser ministros con el rey. Alcalá Zamora lo fue. Azaña lo habría sido si hubieran ofrecido el poder a su partido reformista.

-No tenían, según tú, nada de revolucionarios.

-No, nada.

-¿No se salva nadie, en tu opinión?

-Nadie.

Casas viejas

-Lo de Casas Viejas, tu reportaje de los incidentes, fue una especie de “yo acuso”, ¿no?

-Sí. Eso costo a Azaña el poder. Tuvieron que dimitir y vinieron los de Lerroux. Luego, en sus círculos, me acusaban a mi, como si yo fuera el culpable.

-Al parecer tu denuncia trajo serias repercusiones políticas.

-Se publicó primero en crónicas en La Libertad, y luego en un libro. Yo intervine voluntariamente en el declinar republicano al denunciar los hechos de Casas Viejas con pelos y señales. Por cierto, jugándome la piel, porque fui a Casas Viejas y los reaccionarios querían incendiar la casa donde dormía. La guardia civil, que en aquel desventurado episodio se condujo noblemente, me respetó y protegió. No habían tenido parte en la represión, que fue cosa de los guardias de asalto. Debo hablar bien de la Guardia Civil, y lo hago con gusto. Yo denuncié los hechos, como te digo. Se levantó una gran polvareda y el gobierno de Azaña tuvo que dimitir. La verdad es que una república que era capaz de hacer lo de Casas Viejas no podía sobrevivir.

-¿A qué crees tú que se debieron los errores fundamentales de los políticos republicanos?

-Eran casi todos hombres de estructura monárquica y tradicionalista, como le he dicho, y habrían sido muy buenos ministros con el rey.

La guerra civil

-Tu mujer murió al principio de la guerra, según dices en contraataque.

-A mi mujer la fusilaron, en Zamora, el 10 de octubre del año 1936. Yo me enteré de esto en enero de 1937, cuando me trajeron la noticia. Al quedar mis hijos desamparados en Zamora quise ir a recogerlos, el gobierno me dio permiso y fui a Francia.




Sender y el anarquismo

-En tu juventud sentías gran simpatía por el anarquismo, ¿no?

-Si, desde muy joven, desde casi la adolescencia. En España, el que a los veinte años no es anarquista es que es tonto. Yo admiraba a algunos anarquistas. Ascaso. Durruti. Escartín, que era muy amigo mío, y algunos otros. Hacían cosas espléndidas.

-¿Qué edad tenías entonces?

-Unos veintisiete años, al final de la Dictadura. Entonces yo comenzaba a sentirme decepcionado por la falta de sentido práctico de los anarquistas. Había una desproporción enorme entre el heroísmo que derrochaban y la falta de eficacia de lo que conseguían.

-¿Te separaste del grupo anarquista porque no estabas de acuerdo con la violencia, con los asaltos de bancos y demás?

-¡Ohm no! Eso no. Con eso estuve siempre de acuerdo. Yo creo que cuando un régimen es despótico, como la monarquía de entonces, el único recurso que queda es la acción violenta. De modo que eso me parecía bien. Y yo continuaba cerca de Solidaridad Obrera y de la C. N. T. Más tarde me acerqué a los comunistas. Pero la aproximación duró poco.

-¿Cuándo vuelves a separarte, a distanciarte de los comunistas?

-De los comunistas, inmediatamente de comenzar la guerra. Yo vi que empezaban a matar trotsquistas, y los trotsquistas eran amigos míos, gente mejor que ellos. Y no eran trotsquistas, reamente. Era gente del P. O. U. M., el Partido Obrero de Unificación Marxista de Cataluña, que la gente decía que eran trotsquistas, pero se habían distanciado ya de Trotsqui. Yo hablé con Trotsqui de eso más tarde, en México, y Trotsqui hablaba mal de ellos. Trotsqui era un pedante de la revolución, un académico de la revolución, que no había salido todavía del año 17, de octubre de mil novecientos diecisiete. Y era de una vanidad pequeño-burguesa increíble. Eso es lo que le perdió y le causó la muerte, porque tenía dos o tres aduladores alrededor que le llamaban maestro, y el se abandonaba y confiaba. Recuerdo la primera vez que estuve con Trotsqui. El había leído libros míos en ruso, lo que demuestra que era un buen político a quien no le pasaba desapercibido nada. El primer día que hablé con el me preguntó quien era el autor del prólogo de uno de mis libros, cómo pensaba, cómo vivía, etc. Y estaba tomando notas. Porque vio por la manera de escribir que no era un adicto incondicional de Stalin.

-Entonces vino la época de la sangrienta persecución de qe hablas de forma bastante clara en Ariadna, ¿no?

-Sí. Yo siempre he tenido amigos cerca de los sitios clave. Y en esa ocasión, como más tarde en México y en Nueva York, no faltaba alguien que viniera a avisarme. Y me dijeron que había una lista de enemigos irreconciliables de Stalin. En esa lista estaba yo. Y claro, yo planteé la cosa un día que atrapé a tres o cuatro juntos en el quinto regimiento, entre ellos a… Bueno, no quiero dar nombres. Planteé la cosa directamente. Y me salvé un poco de milagro. Y se salvó un escritor cuyo nombre no digo porque vive todavía, a quien se quisieron cargar. Hubo cosas siniestras. Lo curioso es que toda aquella gente que iba a a eliminarnos a nosotros, los intelectuales discrepantes, a todos, sin una sola excepción, los fusilaron al volver a Rusia. Pobre gente. Stalin decidió que eran peligrosos porque llevaban consigo costumbres occidentales y tenían secretos sobre su política. Stalin era un paranoico.

-Pero tu, en vez de disimular y escurrir el bulto, has escrito en Los cinco hilos de Ariadna cosas tremendas del terrorismo comunista. Lo has dicho todo. ¿No te ha ocasionado eso ningún peligro?

-Pequeñas molestias. Cuando doy conferencias, siempre hay en la última fila cinco o seis burócratas que van a tratar de confundirme. Hablan entre sí, me miran y sonríen, ríen a carcajadas… La primera vez me impresionó un poco. Pero después ya sé lo que pasa y no me inmuta. Es un truco femenino del cual ya habla el Arcipreste de Talavera en el Corbacho… Que hagan ahora burócratas del partido comunista lo mismo que hacían las mujeres en tiempos del Arcipreste de Talavera no es muy revolucionario que digamos. Pero así es todo. Espero que un día me dejen en paz. Las cosas hoy van cambiando.

-El acontecimiento que más influencia ha tenido en tu vida ha sido la guerra civil, ¿no es así? Bueno, eso es natural. Pero ¿crees que después de la guerra has cambiado de dirección, que escribes de forma distinta?

-Dejé de escribir una literatura de combate inmediato para escribir una literatura, por decirlo de un modo un poco absurdo, de iluminación.

-Desde luego, en un nivel social. ¿Con ramificaciones políticas?

-No. No creo. Yo no he estado nunca en ningún partido.

-Ramificaciones políticas en el sentido más amplio de la palabra.

-No. Lo político es lo que se pueda referir a los intereses de un partido que busca el poder. Y no hay nada de eso.

-Pero yo usaba el término en un sentido mucho más amplio.

-No lo veo. Lo político es lo político. 




jueves, 24 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 46: "Cioran"

Cioran sobre el anarquismo, según el mismo:

Con frecuencia, cuando se habla de Cioran en Italia, el comentario es el siguiente: "Es una escritura interesante, desde luego, pero es un autor reaccionario, que tuvo relaciones con el fascismo". ¿Puede precisar su posición?

Habría que contar todo lo que ha ocurrido en Rumania desde mi infancia, ¡haria falta tanto tiempo!. Yo estaba contra el rey, lo odiaba con un odio feroz, que se debía a un hecho muy concreto: leía todos loas días en la biblioteca frente al palacio real (era bastante pobre) y veía salir, entrar, etcétera, al rey. Acabé concibiendo un odio terrible contra él. En aquella época yo era completamente anarquista, en una palabra, en aquella biblioteca leía libros anarquistas, teía veintiún años. No era un pensamiento político, sino una rebelión absoluta. En aquella época ocurrió algo que tuvo un peso determinante en mi existencia, tal vez fuera el momento más extraordinario de mi vida. Tenía dos amigos de la infancia y estábamos estudiando en Bucarest: uno era apolítico y el otro comunista militante, había escrito a los dieciséis años un libro titulado La muerte de la civilización capitalista. Yo sentía mucha adoración hacia él. En aquella época existía una organización que era una mezcla muy extraña de fascismo, misticismo y fanatismo religioso ortodoxo, que se llamaba Arcángel Miguel. Uno de los adeptos del movimiento era Marin Stefanescu, un filósofo que había estudiado en París antes de la guerra de 1914. Era muy buena persona, pero después fue herido en la guerra y se volvió medio loco. Decía cosas así: "Ningún ser consciente puede ser comunista, Platón era consciente, luego no podía ser comunista". Razonamientos absurdos, y mis dos amigos y yo nos burlábamos de esa idiotez. Un domingo por la tarde fuimos los tres a una reunión con el filósofo. Nos sentamos en el centro de una gran sala y, cada vez que lanzaba una de sus ideas, yo me reía como un loco. En determinado momento, dijo: "Nuestro país está amenazado y nos sacrificaremos todos por la patria". Entonces todos se pusieron en pie, salvo yo. Me quedé sentado y me retorcía de risa. Dijo otras tonterías yo yo seguía "ja, ja, ja". Me rodearon, ¡estaba perdido!. Hice algo que aún no consigo comprender. Salté por encima de la gente, llegué a un pasillo, me escapé. Cuatro tipos se abalanzaron sobre mí, pero estaba la policía y me salvó. Tuve que esconderme durante un mes, aproximadamente, porque me buscaban. Entonces se produjo un problema psicológico: había pasado tanto miedo, que empecé a interesarme por ese grupo y, como luchaba contra la persona que yo más detestaba en el mundo, es decir, el rey, me entró simpatía por él. Por fortuna, vine a París como becado del Gobierno francés. Era amigo del director del Instituto Francés de Bucarest, que me envió a París para ahcer mi tesis de doctorado. Desde entonces rompí prácticamente con Rumanía. Aún no he presentado la tesis, pero mi director era inteligente y, como yo había recorrido toda Francia en bicicleta, me dijo algo estupendo: "Vale más recorrer Francia en bicicleta que hacer una tesis doctoral". Así que me quedé en París y no escribí nada en francés hasta 1947, cuando comencé el Breviario de podredumbre, publicado en 1949.

Extraido del hilo "El Nihilismo de Ciorán" de alasbarricadas.org






domingo, 20 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 29: "De donde venimos" (resumen del Informe Petras)

 Hace ya una eternidad, el sociólogo James Petras, colaborador de Noam Chomsky, analizó la sociedad española desde la perspectiva de la lucha de clases. El resultado de su análisis, que editamos resumido, es demoledor. Y decimos es y no era, porque -por desgracia- a pesar de haber pasado ya más de dos décadas, no ha perdido actualidad. Con la habilidad de un cirujano, Petras analiza la desastrosa situación de la clase obrera en España desde la reintegración de la democracia burguesa: ante nuestros ojos vemos pasar la generación que vivió el final del Franquismo, sus problemas y sus ilusiones, su modo de vida y de organizarse; los planes de la burguesía para imponer sus intereses, y su puesta en práctica gracias a la socialdemocracia y la colaboración de los partidos y sindicatos mayoritarios; y el resultado de la victoria de la burguesía, que podemos ver ante nuestros ojos: una generación carente de perspectivas y de futuro, a la que la generación anterior no transmitió la conciencia de clase, dejándola indefensa ante la ofensiva neoliberal. De esos polvos, estos lodos.

El número que presentamos aquí digitalizado incluye un resumen del trabajo de Petras (el trabajo entero puede descargarse aquí o aquí), así como una recopilación de datos sobre la evolución de la economía y la situación de la clase trabajadora en España, acordes al texto de Petras.



miércoles, 16 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr°. 47: "Testimonio de un incontrolado de la Columna de Hierro"

EDITORIAL

De alguna manera no nos gustaría tener que escribir esta Editorial pero un mínimo de coherencia nos obliga a ello. No nos gustaría porque preferiríamos pensar que este texto fue el grito de rabia de un miliciano de La Columna de Hierro, rabia por ver como todo por lo que había luchado estaba siendo abortado por la militarización, por el P.C.E. y por las capitulaciones, como el autor dice de “los nuestros” (C.N.T. y F.A.I., en algunos casos, la generalización no sería acertada).

La duda ante este texto fue ya planteada por Burnet Bolloten (“La Guerra Civil Española: Revolución y Contrarrevolución”) y por Abel Paz. El texto fue publicado por el órgano de expresión de la F.A.I. en valencia “Nosotros”, y si bien su primera parte es un alegato claro en contra de la militarización y en pos del mantenimiento de la milicia, y la revolución social, en su última parte se produce un giro hacia lo que como mínimo parece conformismo con la militarización. El autor afirma que no importa que les llamen milicia o batallón mientras se mantengan unidos, es decir plantea que el militarizarse (“La Columna de Hierro” se convirtió en la 83 Brigada, que a pesar de esto siempre se mantuvo con milicianos y no fue equipada con nuevos combatientes) es un mal menor si las circunstancias así lo obligan.

Es por esto que se plantea que este texto tenía la clara intencionalidad de justificar, ante la/os miliciana/os, la militarización de las milicias, de justificar la capitulación ante el Ejército Republicano del P.C.E.

A pesar del sabor amargo que deja, el texto nos enseña a entender un poco más a los hombres y mujeres de la C.N.T. y F.A.I. que no dudaron en defender y luchar por la Revolución Social, y también nos sirve para que no cometer errores tan fáciles de cometer. Pero siempre cabe la esperanza de que este texto fuese escrito por uno de tantos milicianos y milicianas que tuvieron que luchar contra la contrarrevolución tanto fuera como dentro (P.C.E.) de su frente.



domingo, 13 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 51: "Anarquismo y Progreso", por Eliseo Reclús

El presente número de la revista Amor y Rabia es un texto de Eliseo Reclús, uno de los geógrafos más importantes de los últimos siglos, pero también un anarquista convencido que luchó fusil en mano en la Comuna de París por un mundo más justo. Ejemplares de sus obras clásicas, como El Hombre y la Tierra, eran parte de la biblioteca del Ateneo Libertario de Valladolid de la Plaza Mayor, y una de ellas se donó a la Fundación Anselmo Lorenzo tras el traslado de la CNT al local actual (Calle de Juan Bravo, 10). La pertenencia de Reclús al Movimiento Libertario ha jugado sin duda un papel en el ostracismo que sufrió su obra en medios académicos, que acabaría tras ser redescubierto y reivindicado por la revista francesa Herodote. El texto que aquí presentamos analiza la cuestión de qué es el Progreso, cuestionando la visión lineal y triunfalista de una historia escrita presentando una evolución constante en una misma dirección, y señala las taras del modelo actual de "civilización", reconociendo, al mismo tiempo, que la Humanidad ha avanzado grandes pasos desde que salió de las cavernas.





lunes, 7 de septiembre de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 37: "Contra la salud"

Contenido del número, publicado el 22 de marzo de 1997:

  • EDITORIAL: De colegio a cárcel
  • "Contra el diagnóstico", por Isabel escudero, Rossend Arqués y Agustín García Calvo
  • "Enfermedad, Política, Progreso", por Agustín García Calvo
  • "La teología de la medicina", por Thomas Szasz
  • "Médicos, Medicina y medicinas: del sacerdocio al márqueting", por Josep Canals y Oriol Romaní
  • "Matricidio y Estado Terapéutico", por Casilda Rodrigañez y Ana Cachaceiro
  • "Por una sanidad más humana y ecológica", por Eneko Landaburu



EDITORIAL

Desde la Revolución Francesa, uno de los principales caballos de batalla de los que se denominaban a si mismos “progresistas” era garantizar el acceso a la educación a toda la población, sin distinción de clase social. Durante las últimas décadas, en el seno del mal llamado “Estado del Bienestar”, la educación se hizo obligatoria, siendo uno de los mecanismos a través de los cuales la clase trabajadora podía hacerse la ilusión de poder ascender en la escala social. ¿Quién no ha oído la archirepetida frase “estudia, así podrás llegar a donde yo no pude”?     

La pasada década, la educación se convirtió en el mejor medio para tener ocupada a una juventud cuyas perspectivas desaparecían a pasos agigantados, con la excusa de entrar en el mercado laboral con mejores perspectivas. En la actualidad, que ya se ve cada vez más claro la falsedad de esta idea, la educación está cambiando su función social.      

Dadas las nulas perspectivas laborales, la educación obligatoria se ha convertido en el medio de tener a buen recaudo a la juventud. Como todas las demás medidas del llamado neoliberalismo, su línea educativa consiste en volver a una educación clasista, esto es: solo van a tener garantizada una buena educación aquellos que puedan pagársela, que son los mismos que podrán garantizar a sus hijos una salida laboral adecuada. Por ello, en los últimos años se han creado multas para los padres que no lleven a sus hijos al colegio, al mismo tiempo que, actualmente, se está introduciendo en los institutos de manera cada vez más abierta a la policía, así como creando figuras como la del “profesor por la tolerancia”, que no es más que un chivato que dirá todo lo que pasa en el centro a la policía.     

En otros países europeos, como Francia, se ha introducido ya para controlar los institutos al ejército (p. e. Francia), debido a que, dado lo avanzado del proceso de deterioro social, los profesores son incapaces de controlara. Los alumnos. En España dicha situación la tenemos casi encima, debido no solo a la inmensa degradación de la enseñanza pública -debido a que se utilizan sus presupuestos para financiara. La enseñanza privada- sino a que, dada la falta de perspectivas laborales, los alumnos no ven el sentido a romperse las cejas como hicieran las generaciones anteriores. De un 30% de fracaso escolar durante la década de los ochenta, se ha pasado así al actual 65%, cifra que sin duda crecerá.    

¿Soluciones? Lamentablemente, ninguna inmediata. En una sociedad post-industrial, cuya economía se basa en el sector servicios, la necesidad de mano de obra especializada es nula, al menos para la inmensa mayoría de los puestos de trabajo (los otros son para quien tiene suficiente cantidad de dinero y de contactos, esto es, de la clase media-alta). Es hora ya, por tanto, de olvidar los sueños de nuestros padres y empezar a afrontar nuestra catastrófica situación de la única manera posible: organizándonos. 


sábado, 5 de septiembre de 2020

COMUNICADO: Contra las revoluciones artificiales


Comunicado del grupo Amor y Rabia

Una vez más, la hipócrita propaganda 'democrática-liberal' de los medios de comunicación de la oligarquía occidental apoya protestas de la oposición de uno de los Estados del antiguo bloque soviético. El resultado de estas “revoluciones” ha sido el mismo en todos los países que las han sufrido desde la caída de la URSS: la implantación de regímenes autoritarios que aplastan toda protesta, la profundización de las políticas de corte neoliberal que benefician al sector de la oligarquía que impulsaba las protestas a costa de más pobreza y desigualdad social, una política exterior sumisa a los intereses de potencias extranjeras, y una política económica sumisa a los intereses de empresas multinacionales.

Esta vez le ha tocado a Bielorrusia, antaño la república europea más pobre de la URSS y más afectada por el desastre de Chernóbil, y hoy con un PIB que casi triplica el de Ucrania gracias a haber logrado mantener su independencia política y económica, evitando convertirse en un satélite de la oligarquía rusa. Mientras las repúblicas bálticas y Ucrania, las más ricas de la URSS, se transformaban en regímenes neoliberales de ideología ultraderechista aliados a EEUU y la OTAN que se dedicaron a desindustrializar sus países, en Bielorrusia la derrota a comienzo de la década de los 90 del gobierno nacionalista debido a la falta de apoyo popular hizo posible dar marcha atrás en la implantación del modelo neoliberal, permitiendo mantener buena parte de los beneficios sociales del modelo soviético. De esta forma, su población no cayó en la miseria ni tuvo que emigrar, y el gobierno siguió honrando la memoria de los partisanos, en lugar de homenajear a los colaboradores del nazismo, como pasa en el resto de Europa oriental. 

El éxito económico y la política exterior independiente de Bielorrusia son lo que molesta, y no los Derechos Humanos, excusa usada sistemáticamente por Occidente para justificar su injerencia en los asuntos de otros países. Demasiadas veces hemos visto como en nombre de la democracia y los Derechos Humanos se ha bombardeado e invadido países, veremos como en nombre del medio ambiente y el planeta nos pueden imponer medidas económicas duras para pagar transiciones energéticas que beneficien a los principales responsables de la degradación de los ecosistemas. O ahora mismo en nombre de nuestra seguridad sanitaria se violen los derechos de libertad de expresión y de movimiento. Amparándose en causas nobles nos imponen otras injusticias y se valen de un discurso responsable para que las aceptemos. Que nos hablen de la defensa de los valores democráticos en Bielorrusia o Venezuela mientras apoyan a opositores de extrema derecha y golpistas les hace más despreciables.

Desde Amor y Rabia condenamos este nuevo Maidán organizado por Occidente, que en caso de triunfar provocará el hundimiento del nivel de vida de la población de Bielorrusia y dará lugar a la imposición desde el Estado de un modelo neoliberal combinado con la difusión de la ideología de un nacionalismo heredero de los colaboracionistas de los nazis. Y denunciamos la ceguera de la inmensa mayoría de la izquierda, movimiento libertario incluido, al apoyar sistemáticamente unas “revoluciones de colores” patrocinadas por Washington, que no son otra cosa que golpes de Estado al servicio de los intereses del Capital occidental.



“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.
Puedes engañar a algunos todo el tiempo. 
Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
ABRAHAM LINCOLN

sábado, 29 de agosto de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 49: "Esquizofrenia. La gran mentira de la psiquiatría burguesa"

Querido doctor y amigo:

La cuestión que se le plantea a usted, doctor F., es mucho más sencilla. Y se le plantea de la misma manera para todo el mundo.

Se trata de que cese mi internamiento, que es un acto canallesco.

Se trata de traerme heroína porque he sido canallescamente envenenado, y porque en todo momento estoy canallescamente embrujado por un montón de brujos asesinos, y sólo la heroína puede permitirme resistir.

Los que han conseguido engañarle haciéndole creer que lo destrozaré todo cuando haya tomado heroína y que no hay que dármela para impedirme destrozarlo todo, son los mismos que le han embrujado también, a fin de extraer de usted un doble que me odie y de hacer de usted un Nacido-del-Sudor; ellos saben muy bien que, en cuanto recobre mis fuerzas, los destrozaré seguramente, pero que arreglaré las cosas por otro lado. Si prefiere salvarlos a ellos y sacrificar al resto, incluido usted mismo, tiene que negarme lo que le pido, porque sin lo que le pido, las cosas no se arreglarán ya nunca para nadie.

Pero yo tengo fe, doctor F., en su verdadero personaje, y creo que lo mejor y más representativo de su voluntad y de sus fuerzas es capaz de imponer silencio a ese doble retrasado de usted mismo, que me envidia y me odia, para hacer de él un Nacido-del-Sudor. Y lo que han querido los iniciados es justo lo contrario. Quieren extraer de usted un personaje de odio que impida mi alivio y la pacificación generalizada de las cosas, y que reduzca a la más baja servidumbre al que, dentro de usted, quería ayudarme y permitirme arreglarlo todo. Y no puedo dudar del sentido de su elección.

3 de junio de 1939.

Antonin ARTAUD



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viernes, 28 de agosto de 2020

Desde el Confinamiento, Vol. 1

Para evitar que desparezca cómo lágrimas en la lluvia, como ocurrirá antes o después a todos los contenidos digitales, vamos a ir publicando de manera impresa los boletines Desde el Confinamiento, empezando con los 10 primeros.


viernes, 21 de agosto de 2020

DIGITALIZACIÓN: Revista Amor y Rabia, Nr. 43: "La Idea"

Frans Masereel, autor de las ilustraciones que contiene en número 43 de la revista Amor y Rabia, es uno de los artistas de espíritu libertario que mejor han sido capaces de expresar la desesperación que provoca ver al salvajismo irracional del capitalismo y el militarismo. Para conocer la vida de Masereel traducimos aquí un artículo de Nick Heath aparecido en la revista Organize!, portavoz de la Anarchist Federation, número 82


“Si todo pereciera, todos los libros, las fotografías y los documentos, y nos quedaran tan sólo las xilografías que Masereel ha creado, solo a través de ellas podríamos reconstruir nuestro mundo contemporáneo, y uno podría saber cómo se vivía en 1920, cómo vestidos, se entendería toda la guerra espantosa en el frente y en la retaguardia, con todas sus máquinas diabólicas y siluetas grotescas, comprendería las bolsas de valores y las fábricas, las estaciones de ferrocarril y los barcos, los hombres de todo tipo y, lo que es más, el espíritu, el temperamento moral de nuestro tiempo "

Stefan Zweig

Frans Masereel nació en Blankenberg, Bélgica, el 30 de julio de 1889. Blankenberg es un balneario y Frans nació en una familia de clase media. La clase media de la zona hablaba francés entre ellos y flamenco con sus sirvientes o los campesinos locales. Recibió una educación en Gante y luego fue allí  a la École des Beaux-Arts (Academia de Bellas Artes.

Llevaba allí menos de un año cuando su maestro le aconsejó que viajara y "viera las obras maestras del mundo" y que trabajara por su cuenta, ya que la Academia no podía aportar nada más a su educación. Aproximadamente por la misma época, Masereel conoció al maestro grabador Jules de Bruycker y quedó muy influenciado por él, sobre todo por su gusto por los gráficos y los dibujos a pluma y tinta.

En 1910 Masereel viajó a Túnez. Al año siguiente se trasladó a París y, enamorado de la Ciudad de la Vida, decidió instalarse allí. Se sentía atraído sobre todo por los lugares donde se reunían las multitudes y le encantaba dibujar escenas de la calle, el café y el Sena, aunque él mismo era un personaje reservado y tímido. Fue influenciado por las revistas ilustradas que eran muy populares en ese momento, y también por las xilografías medievales que descubrió durante las visitas a las bibliotecas. Cuando empezó la Primera Guerra Mundial, no fue reclutado. Se ofreció como voluntario para trabajar para la Cruz Roja Internacional y, como resultado, se mudó a Ginebra en Suiza, donde trabajó como traductor de flamenco.


Autoretrato de Masereel


Fue en Ginebra donde Masereel descubrió a todo un grupo de evasores, desertores, antimilitaristas y revolucionarios, artistas y escritores consternados y disgustados por la gigantesca masacre.

Es en este círculo donde conoció al escritor y novelista francés Romain Rolland, que era uno de los fundadores del periódico antimilitarista La Feuille. Atraído por estas ideas avanzadas, Masereel dedicó tres horas cada noche a producir una caricatura política. Masereel, junto con Rolland y Pierre Jouve, escritor, crítico y anarquista, y Marcel Martinet, uno de los pioneros de las ideas del arte y la cultura proletarios, publicaron el folleto Salut a La Revolution Russe en mayo de 1917. Masereel ilustró luego una sátira de Rolland Liluli y grabados en madera para una película que nunca se produciría, La revuelta de las máquinas.

Masereel permaneció en Suiza hasta 1922. Mientras que la mayoría de los que estaban en los círculos de Ginebra en los que había participado habían regresado a sus países de origen en 1920, Bélgica consideraba a Masereel como un saboteador del esfuerzo de guerra debido a sus actividades antimilitaristas. Finalmente se mudó a Montmartre, en París. Allí conoció al artista alemán George Grosz, que produjo obras salvajes y furiosas contra la guerra y el capitalismo. Como Masereel, Grosz estaba fascinado y al mismo tiempo asqueado por la gran ciudad. Como escribió Masereel a Rolland: "Él también piensa que el arte debe ser en la medida de lo posible un gesto (acción) y que el artista no debe ser indiferente a la cuestión social".

Como escribió su amigo Stefan Zweig; “No sé nada en la tierra que este apasionado amigo de la humanidad odie más que las instituciones que tienden a reducir la riqueza y abundancia de la vida a la frialdad, uniformidad, inmovilidad, para encerrar y sofocar la materia viva dentro de límites fijos. Es enemigo del Estado cuando éste favorece la coacción y la injusticia; es enemigo de la 'sociedad' despótica, conservadora, y aunque no se adhiere a ningún partido (los rechaza a todos como un grillete a la libertad interior) está del lado de los débiles, los oprimidos, las víctimas”. En algunas historias de Masereel se le presenta como un anarquista. Si bien permaneció esencialmente libertario, fue durante demasiado tiempo, como su amigo Rolland, un compañero de viaje del estado soviético entre las dos guerras mundiales y su actitud ambigua hacia el Estado debe verse desde esta perspectiva.


Ilustración de Masereel para la publicación anarquista búlgara МИСЪЛ И ВОЛЯ [Pensamiento y Voluntad]. año III, número 6, publicado en Sofia, 1932


Sin embargo, son sus poderosos libros de xilografías, precursores de la novela gráfica moderna, los que han seguido siendo populares entre muchos, incluidos los anarquistas. El anarquista y defensor de la cultura proletaria Henri Poulaille utilizó las obras de Masereel en la década de 1930 y justo después de la guerra en sus revistas y ha influido profundamente en artistas de persuasión anarquista como Clifford Harper. La primera de ellas fue La pasión del hombre, publicada en 1918, seguida de Viaje apasionado y El sol (ambas de 1919) y Historia sin palabras y La idea publicada en 1920. La idea es quizás una de sus obras más importantes donde un escritor da a luz a La Idea ilustrada como una diminuta hada desnuda. Las autoridades intentan reprimir su desnudez, el escritor la defiende y es puesto al frente de un pelotón de fusilamiento por sus esfuerzos. Demasiado tarde, La Idea se reproduce masivamente a través de la imprenta. Hasta cierto punto, la Idea representa el poder de las ideas políticas, mientras que también muestra cómo continúan existiendo a pesar de la represión, y se puede interpretar como la forma en que las mujeres representan una amenaza cuando desean expresarse libremente y, posteriormente, son ridiculizadas y su imagen es manipulada por los medios de comunicación. Siguieron otras novelas grabadas en madera, incluida la asombrosa La ciudad de 1925. Aquí se retratan poderosamente las masas de la ciudad y la soledad que coexiste con ellas, al igual que el malestar político, la pobreza, las riquezas y la degradación y la enfermedad. Estas obras tuvieron tanto éxito que algunas de las ediciones tuvieron mas de 100.000 ejemplares.

Durante la Segunda Guerra Mundial Masereel se refugió en la Zona Libre de Francia, instalándose luego en Niza en 1949 hasta su muerte en enero de 1972 en Aviñón. Como se mencionó anteriormente, Masereel fue popular en los años de entreguerras, pero desde la Segunda Guerra Mundial fue olvidado casi hasta hace poco. Su influencia en artistas estadounidenses como Lynd Ward, que luego comenzó a trabajar con un estilo similar, en Art Spiegelman, creador de la novela gráfica Maus, en el gran dibujante Will Eisner y muchos otros, así como su gran importancia en el desarrollo de la novela gráfica implica que debería ser reevaluado. Quizás sus posturas abiertamente hostiles hacia la guerra y el capitalismo podrían tener algo que ver con esto, podría pensarse.